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miércoles, 24 de agosto de 2016

NORMAS APA 2016

¿Por qué es importante dormir y descansar?

                                                            
    Dormir  y   Descansar 


 Dormir y descansar ambas acciones son importantes para el organismo, para renovar energías y enfrentar nuevos retos.

Se puede dormir y al hacerlo la mayoría de las veces descansamos. Pero si descansamos no necesariamente dormimos.

Dormir también es un alimento para el cuerpo del niño. El niño que no duerme bien acabará teniendo problemas en su conducta o comportamiento. Por eso es tan importante, desde la más temprana edad, establecer horarios así como tiempo de sueño para los niños.

El descansar podemos hacerlo en cualquier momento del día y hasta en cualquier lugar, sentados, leyendo, con los ojos cerrados, escuchando música... Al dejar de hacer cualquier actividad física y hasta mental que logre relajarte”, precisó la psicopedagoga Tibisay Ríos.

Descansar  nos permite reponer las energías que hemos gastado a lo largo de día por lo que resulta necesario tener un momento para poder descansar y recargar las pilas, al igual que tener un sueño reparador.


Destacó la psicopedagogo que con respecto al sueño, “Cuando dormimos generalmente se utiliza al final de la jornada del día. El tiempo que las personas necesitamos dormir y descansar  depende de la edad, así los bebes y ancianos necesitan con más frecuencias estas actividades”.



¿Cuánto debe dormir un niño?


De uno hasta los tres años. En esta etapa los bebés suelen hacer siestas más cortas, de una o dos horas, por lo que aumentará su sueño durante la noche, en una media de 10 a 13 horas. Se debe mantener una rutina de actividades antes del sueño: el baño, la cena, el cuento, la música (relajante) y ¡a dormir! Es un ritual que ayudará mucho a que los pequeños entiendan que el acto de dormir es una actividad y una necesidad más. A los dos años, el niño ya podrá elegir el pijama que quiere usar, el peluche o el juguete con el que quiere dormir y el cuento que quiere que le cuente. Eso le hará partícipe de la rutina.


De los tres a los seis años. A los 3 años, los niños suelen dormir una siesta de una horita, y por la noche necesitan de 10 a 12 horas de sueño para sentirse descansados. A partir de los cuatro años, muchos ya dejan de dormir la siesta. Depende mucho del carácter y de las necesidades de cada niño.


De los seis a los nueve años. Durante estos años, los niños necesitan aproximadamente 10 horas de sueño durante la noche. Es importante que antes de que los niños se vayan a la cama, disfruten de un momento en privado con sus padres para conversar, compartir secretos, cuentos o música. Es una buena forma para prepararles para el sueño.

De los 10 a los 12 años. A estas edades, los niños sólo necesitan alrededor de 9 horas de sueño durante la noche. Todo dependerá de cómo esté de relajado o cansado.


A continuación un vídeo que nos señala las consecuencias del mal dormir:




El siguiente vídeo nos menciona la cantidad de horas que debe dormir una persona de acuerdo a su edad y la importancia del sueño:





El siguiente vídeo ofrece consejos para poder conseguir un descanso placentero:

martes, 23 de agosto de 2016

Las cosquillas en los niños y niñas...¿Cuán beneficiosas pueden ser? ¿Debes obligar a un niño a recibir cosquillas, aunque no le agraden?




Las cosquillas son un antídoto contra el mal genio, la terquedad, la tristeza y el estrés según la edad de los niños, tienen múltiples beneficios en el organismo entre ellos que estimula su cerebro.

Según Rodrigo Riaño, máster en Neurociencias y director del Departamento de Psicología del Politécnico Grancolombiano, desde el punto de vista neurológico, desde que nace el bebé, su cerebro está preparado para detectar las cosquillas ya que se originan por un estímulo táctil.

Durante los primeros meses de vida, y hasta los 3 años, favorecen la maduración de las vías nerviosas de tipo sensitivo, que son las encargadas de informar al cerebro sobre la llegada de ciertos estímulos, como un pinchazo, calor, frío, entre otros. Estas, a su vez, permiten el desarrollo de las vías motoras, aquellas que desde la corteza cerebral envían información a distintas partes del cuerpo para reaccionar frente a estos estímulos, en este caso las cosquillas.

Usualmente, hacerle cosquillas a un niño genera una sensación de risa, especialmente si se realizan en áreas sensibles como las mejillas, el mentón, la región plantar y alrededor de la boca.

Con la edad varían las zonas de mayor sensibilidad. A partir de los 2 años los pies, la espalda, el estómago y las axilas se convierten en áreas estratégicas para sentir el estímulo.

Ahora bien, las cosquillas no hacen referencia solamente al acto de tocar, “sino compartir con el niño un momento agradable, alegre, en el que fortalezcan la unión familiar”, Precisa Catina Furlan, psicóloga infantil que esta actividad es una terapia para el buen humor, “es una terapia antiestrés que ayuda a la socialización, la expresión de emociones, generar confianza y crea un contacto especial con quien la realiza, especialmente si es su progenitor”.
A nivel fisiológico, se cree que ayudan a tonificar los músculos y a fortalecer el sistema inmune. Mientras se perciben, el cerebro libera endorfinas, también llamadas hormonas de la felicidad, sustancias que ayudan a sentirse mejor.

Otro beneficio asociado es que le permite a tu pequeño ganar conciencia y respeto por su cuerpo, por eso resulta atractivo hacerlas de manera didáctica. Puedes jugar con tus hijos a que una araña pasa por sus piernas, estómago, brazos, para que disfruten y, al mismo tiempo, aprendan.


Hay niños que no les gusta que se realicen cosquillas, eso se debe respetar, apuntó la psicóloga Catina Furlan.  En este caso destaca no obligarlo. “Respeta sus gustos, porque la idea de este momento es que todos se relajen y se diviertan”.

Algunos vídeos para jugar con los pequeños de la casa!!!








lunes, 18 de julio de 2016

¿Cómo vencer esos estereotipos de belleza que causan complejo, baja autoestima o dismorfia corporal en los niños, niñas y adolescentes?




En la transmisión de roles y estereotipos juegan un papel muy importante las personas adultas como modelos en la adquisición de los mismos. Los niños y las niñas aprenden e imitan lo que ven en las personas adultas que les rodean.

La TV, las películas de cine, los videojuegos y el Internet a menudo muestran a la percepción de la belleza, cada vez más estereotipada y esto es uno de los principales problemas a los que se enfrentan las nuevas generaciones.

Lo que trae como consecuencia el síndrome de la dismorfia corporal, Este síndrome produce que las personas se sientan y perciban como “muy feas”, aunque su aspecto esté dentro de los límites que socialmente están establecidos para decir que una persona tiene un aspecto bonito o agradable.



Muchos de sus comportamientos son conductas repetitivas como: examinarse en el espejo continuamente, arreglarse excesivamente, compararse con otras personas u ocultar esas partes del cuerpo con las que no se siente bien emocionalmente y percibe como negativas.


La mayoría de los pacientes que padecen este síndrome son jóvenes y tienden a creer que es demasiado fea o desfigurada para que otros la vean.

¿Qué ocasiona el TDC síndrome de la dismorfia corporal?

Aunque la causa aún no está clara, los expertos creen que está relacionada con problemas con la serotonina, uno de los neurotransmisores químicos del cerebro.


Los mensajes culturales también juegan un rol reafirmando las preocupaciones de una persona sobre su apariencia. Los mensajes críticos o las bromas pesadas sobre la apariencia a una persona que está creciendo en este caso a los niños, niñas y adolescentes pueden contribuir a la sensibilidad y  perjudicar la autoestima para toda su vida.




¿Cómo pueden los padres y familiares romper esos estereotipos?

Los padres ejercen una influencia transgeneracional, puesto que la madre o padre que fue sometido a cirugía plástica cosmética expone a su hijo a padecer el mismo trastorno…Así que padre el primer paso está en corregir su pensamiento en lugar de su apariencia.

Segundo paso, trabajar en el aumento del autoestima de sus hijos, aceptarse como son ellos mismos tanto física como internamente.

Tercer aspecto rompa con los estereotipos de belleza, investigue cuáles son las comparaciones que su hijo hace respecto a su apariencia o a sus acciones y las de un personaje. Háganle notar la diferencia que hay entre el hecho de sentirse bien consigo mismo y el hecho de sentirse superior a los demás.

Cuarto aspecto como padres concéntrense más bien en las destrezas, habilidades, talentos, buenos hábitos y  personalidad de sus hijos. Alabe su apariencia física solo cuando la vea bien arreglada, gracias a que se esmeró mucho en su aspecto personal.

Quinto punto jamás debe permitirse la burla de su físico, ni que se pongan apodos entre familia o amistades como gordo, flaquita(o), narizón(a), enano(a). Pues estas palabras son dolorosas y le hacen mucho daño a su autoestima.Hay que enseñarles a agradecer lo que tienen positivo y bello en su cuerpo.

Sexto y último aspecto enseñe a sus hijos que existe una belleza interior que merece ser rescatada y contemplada.

No deje que sus niños se sientan mal por su físico debido a presión de publicidad y redes sociales.Debemos ser críticos ante estos mensajes sexistas y educar en igualdad a niñas y a niños para que se desarrollen como personas valiosas a la sociedad. 

¿Por qué los niños, niñas y jóvenes deben trabajar en grupo en las escuelas o liceos?




Primero fomenta la  interacción con sus compañeros, contribuye a la construcción de un trabajo en común. El interés de cada uno adquiere un significado especial y distinto a la vez.

Segundo ayuda a nuestros estudiantes a crecer en valores. Valores tan necesarios para desempeñarnos en una sociedad que sabe que, para desarrollarse como tal, debe priorizar el bien común, el trabajo mancomunado, el espíritu de solidaridad y  el trabajo en equipo.

Pero hay que tener cuidado porque un trabajo en grupo que no esté supervisado por el docente puede ser contraproducente.Ya que para muchos estudiantes trabajar en equipo implica sólo “repartir los temas”, una especie de "organización en paralelo" en la cual cada uno se ocupa de su parte sin tener conciencia de un trabajo en común.

Por eso, como docentes debemos desarrollar en nuestros educandos determinadas habilidades como la capacidad de escucha, la empatía, la negociación, entre otras, para, luego, dar paso a un verdadero trabajo en equipo.

Debemos estar atentos a brindar apoyo a aquellos estudiantes que sienten que nada tienen para transmitir o enseñar a sus compañeros.Es muy interesante la posibilidad de sumar actividades para que los niños, niñas y jóvenes  puedan expresarse con sus palabras y, también, con movimientos y juegos.Es importante destacar que se deben tomar en cuenta  los intereses de los estudiantes.


El hecho de que seamos seres sociales nos invita a incorporar a las clases la mayor cantidad posible de actividades grupales que les permitan a los chicos formar equipos y sentirse parte importante de un grupo, dándoles la posibilidad de ser líderes en los temas que se sientan más fuertes, de forma que cada  niño, niña y adolescente pueda sentir que tiene un rol importante en su proceso de aprendizaje y en el de sus compañeros.




La importancia del juego entre padres e hijos






Jugar con sus hijos desarrolla y aumenta su capacidad de concentración. Con la llegada de la tecnología puede que, lamentablemente, a veces no centre toda su atención en esta actividad.

Una investigación llevada adelante por ChenYu y Linda Smith de la Universidad de Indiana invita a reflexionar sobre la importancia de jugar con sus  hijos, enfocados en que ambos se entretengan.

Según este estudio, la capacidad de mantener la atención de forma sostenida (una de las grandes virtudes que tenemos los seres humanos) puede verse muy favorecida si los padres, se comprometen a guiar a sus hijos en los juegos, evitando distraerse  con el celular o la televisión.

Los investigadores, que registraron los movimientos de la mirada de padres y niños, encontraron que si el adulto se mostraba involucrado en el juego, el niño(a) también lo hacía con mayor énfasis. Por el contrario, si el padre o madre estaba atento a otra cosa, la capacidad de atención e interés de los chicos decaía.


El juego es una fuente de gran felicidad para los niños y, también, para usted. Por esta razón, apagar la televisión o el teléfono móvil le ayudará a centrarse en esta actividad que es muy positiva para que los chicos puedan desarrollarse en su máximo potencial.

Padres: no lo duden, jugar crea un escenario de comprensión y comunicación que potencia el aprendizaje espontáneo del niño. Al juguetear con sus padres, el niño interacciona y gana en autoestima, se produce una situación positiva de apego e intercambio de experiencia y le aportan tranquilidad, potencian las relaciones sociales y les ayudan a explorar, aprender y refinar sus habilidades.
Un niño que juega aprende a influir en los otros regularmente, a controlar sus emociones y a reconocer las señales afectivas y las emociones ajenas, ya que fomenta la imaginación y la creatividad.

Jugando los niños se tornan menos agresivos y más tolerantes y exitosos en las tareas escolares. Aprenden a regular y a controlar los sentimientos negativos. Además, a través del juego, los niños nos cuentan sus preocupaciones e inquietudes y los llegamos a conocer. Y ellos a nosotros. De este modo, se produce un vínculo de verdadera amistad y relación familiar.

Padres, no hay excusas, por favor: ¡A jugar!


                   

sábado, 9 de julio de 2016

Frases que permiten a los padres motivar a sus hijos diariamente...¿Lograrás decirle a tus hijos al menos cinco de las siguientes frases diariamente?





Los expertos señalan al “Te Amo” como una de las frases motivadoras más potentes y la motivación es la mejor fuerza motriz para el ser humano. Ésta se convierte en una guía que empuja a las personas a actuar de acuerdo a los objetivos que se van proponiendo.

Esta capacidad comienza a construirse en la infancia. Son los padres quienes deben motivar a sus hijos para que tomen decisiones y las lleven a cabo con responsabilidad.

Inicie una meta como padre, trate diariamente al menos de decirle a su hijo(a) cinco de las siguientes frases.

 Para reforzar su identidad:
·        Te amo.
·        Me encanta cómo eres.
·        Disfruto tanto tu compañía.
·        Eres especial y, por ello, único e irrepetible.
·        No, necesitas compararte con nadie.
·       Cada persona tiene talentos especiales.
·        Me emociona ver tu crecimiento y tu progreso
·        Deberías estar orgulloso de ti mismo.

Para establecer la comunicación con tus hijos:
·        ¿Qué te parece?
·        Dime cuál es tu opinión. Me interesa escucharla.
No comparto tu opinión, pero agradezco que me lo digas.
·        ¡Qué excelente observación! Gracias.
·        Esa pregunta es muy interesante.
·        Me gusta que me preguntes cosas.

Para motivar su iniciativa:
·        Me agradan tus ideas.
·        Confío en tu talento. ¡Atrévete!
·        Inténtalo, no importa si lo consigues o no. Todos nos equivocamos, el error es la mejor forma de aprender.

Para reforzar su capacidad de lograr las cosas:
·        Te está saliendo estupendo, ¡continúa así!
·        Si quieres, puedes mejorarlo aún más. Sigue practicando y lo lograrás.
·        Estoy convencida de que puedes dar todavía mucho más de ti.

Para agradecer su colaboración:
·        Seguramente entre los dos será más sencillo.
·        Sé que es un gran esfuerzo, por eso te lo agradezco aún más.
·        Muchas gracias por tu ayuda.
·        Fue muy importante para mí lo que has hecho.
·        Yo no lo habría hecho así, pero de todos modos está perfecto.

Para fomentar su confianza:
·        Toma una decisión. Pero confía en ti mismo
·        Sé que puedo confiar en ti.
·        Me has demostrado ser responsable.
·        No está mal equivocarse. Al contrario, es bueno porque te enseña a mejorar.

Existe un sinfín de frases motivadoras que pueden ayudarte a construir vínculos sólidos con tu hijo (a) educa y motiva siempre en positivo, no olvides que con amor y paciencia todo es mucho mejor