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martes, 13 de enero de 2015

La teoría de la comunicación, la humanización tecnológica y estrategias en la praxis pedagógica




Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tomando como referente los desarrollos que Internet ha inculcado a la sociedad actual, nos permite presentar un replanteamiento de las nuevas didácticas que podemos desarrollar en todos los niveles educativos para poder lograr la formación integral del ser humano, razón de ser de nuestra labor educativa.

No podemos como docentes estar de espaldas frente a uno de los grandes hitos en el mundo de hoy. Las autopistas de la información, por donde circulan volúmenes sorprendentes de conocimientos nunca antes vistos, constituyen una oportunidad extraordinaria de comunicación entre intelectuales y educadores de todo el mundo, de participación en mesas de trabajo y en redes de la mayor variedad e interés académico.

Ya es hora, entonces, de insertarnos en la sociedad de conocimiento, de apersonarnos de la ciencia y la tecnología en todos los centros de enseñanza, como un fenómeno internacional de gran magnitud que se desarrolla a partir del acceso inteligente al estado de la técnica en el ámbito mundial, que exige una disciplina y un seguimiento rigurosos para mantener un nivel básico de información en cualquier área del saber.




LA TEORÍA DE LA CONVERSACIÓN

Varias de las teorías pedagógicas que se han desarrollado en el último cuarto de siglo tienen como punto de partida el diálogo para facilitar el aprendizaje, formulándose modelos de enseñanza basados en la conversación, entendida ésta en sentido amplio. Destacaremos  aquí por su importancia la teoría conversacional formulada por Gordon Pask (1975) y la reestructuración de su modelo dialógico realizada por Diana Laurillard (1993).

Según estas teorías, la conversación que tiene lugar entre tutor y alumno permite la construcción e intercambio de conocimientos entre ambos interlocutores, de tal forma que el alumno reconstruye el significado de un determinado concepto expuesto por el profesor, y a partir de ahí éste ha de averiguar si realmente el alumno lo ha comprendido, utilizando para ello ciertos métodos de evaluación. Esto es, existe una realimentación intrínseca en el proceso de aprendizaje a través del diálogo, ya que ha de estar presente, al menos, una fase de adaptación del sistema de aprendizaje al alumno.

Los dos modelos que actualmente más se utilizan para describir la enseñanza y el aprendizaje mediante el  empleo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) son el modelo constructivista y el conversacional. Ambos modelos están íntimamente relacionados, ya que se basan en la premisa central de que el conocimiento y el entendimiento son construidos por medio de un proceso de negociación e intercambio de significados. Nosotros nos centraremos en la teoría de la conversación, que aunque también considera al aprendizaje como un trabajo activo, asigna además al diálogo una especial importancia, empleando la discusión y la reflexión para potenciar el aprendizaje. Mientras que el lenguaje se basa en conocer sus reglas y  el significado de las palabras, la conversación es inseparable de los sentimientos y de la afectividad de la interacción. A través de la conversación, el entendimiento lógico es interconectado con las percepciones emocionales y con las experiencias que envuelven al individuo.

En otras palabras, por medio de la conversación podemos explotar tanto lo que pensamos como lo que sentimos. El uso del diálogo nos permitirá reforzar y hacer más efectiva la integración de los alumnos en el proceso de enseñanza/aprendizaje. El diálogo no sólo implica una transmisión de información, sino también una comunicación activa, en la que existe construcción e intercambio de significados entre los interlocutores. Ahora bien, la cuestión radica en cómo hemos de realizar y plantear dicho diálogo para que el alumno consiga asimilar todos los conceptos expuestos por el profesor de una manera interactiva y amigable.

La teoría de la conversación sigue el punto de vista de Vygotsky sobre el hecho de que aprender es por naturaleza un fenómeno social; la adquisición de nuevo conocimiento es el resultado de la interacción de gente que participa en un diálogo, y aprender es un proceso dialéctico en el que un individuo contrasta su punto de vista personal con el de otro hasta llegar a un acuerdo. Internet evidencia esta noción  vygotskyiana de interacción entre personas que aportan diferentes niveles de experiencia (usuarios provenientes de contextos culturales diferentes pero con intereses comunes) a una misma cultura tecnológica; es un entorno que presupone una naturaleza social y un proceso a través del cual los estudiantes crean una zona virtual de desarrollo próximo.

Pero el teórico fundador de la teoría de la conversación es Pask (1975). Pask afirma que la conversación existente entre profesor y estudiante tiene una importancia fundamental en la investigación del proceso de aprendizaje. Parte de la distinción inicial entre dos entidades diferentes de conocimiento: la del profesor y la del estudiante. A partir de ahí, se plantea entre ambos una conversación sobre conceptos particulares. Si el estudiante no comprende o no asimila bien un concepto, el profesor ha de decidir por dónde debe seguir la conversación para que el aprendizaje sea efectivo. Este proceso se itera hasta que se llega a un acuerdo entre ambos. El residuo de la interacción podría entonces ser archivado en una malla de comportamiento (Pask la denomina “entailment mesh”) Aquí hemos de considerar la existencia de métodos que nos permitan evaluar la capacidad de aprendizaje, métodos que nos trasladen el conocimiento del estudiante de una manera no verbal utilizando herramientas especiales.

Asimismo, como ya se ha mencionado, la conversación puede tener lugar en un lenguaje no-verbal, por ejemplo de una manera gráfica o mediante cualquier herramienta que no utilice el lenguaje natural como medio de comunicación. Pask nos ofrece, en definitiva, un modelo cibernético y dialéctico para la construcción de conocimiento. Un punto a destacar de la teoría de Pask es que, además de la conversación entre tutor y estudiante, existe una conversación interna en el seno del estudiante. La reflexión por parte del alumno de los conceptos explicados por el profesor da lugar a una segunda con-versación que refuerza y facilita enormemente el aprendizaje.

Basándose en la teoría de Pask, Laurillard (1993) ideó un modelo conversacional de aprendizaje y enseñanza. Este modelo describe la enseñanza y el proceso de aprendizaje como una relación dialógica entre profesor y alumno. Su base reside en la negociación y estudio de varios puntos de vista sobre una determinada materia, mediante un diálogo entre profesor y alumno, de tal manera que la percepción del alumno en lo que respecta a un concepto va modificándose hasta llegar a un punto en el que alumno y profesor llegan a un acuerdo consensuado, Laurillard (1999)

Este modelo puede ser descrito como varias acciones principales que se suceden en una dinámica  interactiva:

             El profesor presenta/re-describe un concepto.

             El estudiante presenta/re-describe un concepto.

             El profesor personaliza las actividades de un micro-mundo.

             El estudiante interactúa con las actividades del micro-mundo.

             El profesor proporciona re-alimentación sobre la acción realizada.


             El estudiante modifica sus acciones a la vista de la re-alimentación recibida.

Pero ha  habido otros investigadores que se han fijado en las bondades del diálogo y la conversación para los procesos de enseñanza/aprendizaje. Por ejemplo, Börje Holmberg (1989) propone que los materiales utilizados para el aprendizaje deben simular la comunicación interpersonal, y sugiere que este estilo es particularmente efectivo al considerar a los estudiantes como recipientes totalmente activos. Su teoría se conoce como "Conversación didáctica guiada" y está basada en los siguientes postulados:

  • Las impresiones personales intercambiadas entre el profesor y los estudiantes, promueven el estudio y la motivación por aprender.
  • Dichas impresiones pueden ser implementadas mediante el uso de herramientas para la auto-enseñanza que permitan un doble sentido de la comunicación.
  • Este intercambio de impresiones personales conduce a la consecución de objetivos de estudio y al uso de buenas costumbres para el estudio.
  • La atmósfera, el lenguaje y las convenciones utilizadas en una conversación amigable suelen ser fáciles de aprender y recordar.
  • Los mensajes enviados y recibidos de esta manera son fáciles de aprender y recordar.
  • La planificación y la guía de trabajo, tanto las pro-puestas por el alumno como por el profesor, son necesarias para la correcta organización del estudio, el cual está caracterizado por objetivos explícitos o implícitos.




 HUMANIZACIÓN DE LA TECNOLOGÍA

El objeto se humaniza, cuando el hombre lo significa, dicho en otras palabras, el conocimiento del objeto, caracterizado por componentes y relaciones se concreta en un sistema de signos que deben reflejarlo, pero que se incorporarán a la conciencia del hombre como resultado de la significación que dichos signos tengan para ese sujeto.

La codificación del sistema de signos es el lenguaje que se produce en las acciones del hombre con ese mundo que le rodea, donde junto al signo recibe señales provenientes de la naturaleza.

A los signos que forman los códigos, las comunidades sociales y los individuos les proporcionan significado de modo que pueden poner en común sus ideas, conocimientos, sentimientos, entre otros.

Es importante señalar que al utilizar las tecnologías, estas sólo se convierten en medios facilitadores del aprendizaje y de la comunicación educativa, pero no son los únicos medios. Se pueden utilizar otros diferentes, que se escogen de acuerdo con las situaciones de comunicación específicas y de acuerdo con las posibilidades que se tengan.

La comunicación es parte esencial del proceso educativo, en el proceso educativo el hombre usa su inteligencia, su capacidad de autor-realización y la condición de poder relacionarse y comunicarse, la opción de socializarse. En la educación confluye la actividad de seres humanos movidos por fines y objetivos particulares y comunales.

En el proceso mismo de la educación está implícito el proceso comunicativo en su modelo más moderno, donde el educador como sujeto de la comunicación educativa busca ayudas audiovisuales, se apoya en la tecnología para llevar el conocimiento y lograr un proceso docente educativo más efectivo.

Este aparato tecnológico, la computadora, debe ser un apoyo para el ser humano, sujeto educador, pero de ninguna manera puede sustituirlo. El proceso educativo es social y humano. Es un proceso que trasciende el acto de lo automático, para elevarse a niveles donde la educación, la formación de valores, como elementos esencialmente humanos, se configuran en el hombre como resultado del proceso educativo.

Si bien es cierto que el computador debe ser un apoyo para que el ser humano pueda satisfacer sus necesidades, descubrir sus potencialidades y desarrollar sus habilidades, también es cierto que la intencionalidad depende del maestro o del actor acompañante del proceso. Igualmente debe tenerse en cuenta que las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías como herramienta didáctica, son de sin igual importancia y es necesario aprovechar todas sus potencialidades para formar seres humanos más justos, más capaces, más cooperativos, lo que nos llevaría a afirmar que lo importante no es la tecnología como tal sino lo que los actores formadores puedan hacer del elemento tecnológico, para humanizarla.



MODELO OPERATIVO

En otros espacios he hablado sobre las Tendencias Educativas para vislumbrar lo que en el siglo XXI puede ser el uso de tecnología en beneficio de la formación integral de los seres humanos. Si bien la tecnología es un medio y no el fin, no podemos ignorar que el uso de ella puede incrementar la cobertura y la calidad de los servicios educativos. Así, experiencias exitosas como el SABES, referida por (palacios Blanco 2000) han mostrado que con nuevos modelos educativos es posible dar una gran cobertura a los educandos sin demeritar la calidad. En España los VIBA tienen por ejemplo, en la actualidad cerca de 11,000 estudiantes y se han constituido como el sistema de educación media superior de mayor crecimiento en el estado. Esto quiere decir que empiezan a mostrar su eficacia algunos de los recursos tecnológicos aplicados en la educación.

1. Nuevos modelos educativos que certifican el aprendizaje y que ya no privilegian solamente a la enseñanza; en otras palabras, el interés por crear ambientes de aprendizaje, donde el estudiante pueda en forma autodidacta adquirir sus conocimientos.

2. El uso intensivo de tecnología para buscar información en el mar de datos con el recurso de Internet. De esta manera, el estudiante puede fácilmente conseguir información disponible, con la mayor actualidad, y eliminar la problemática que se tenía con el uso de enciclopedias "caducas".

3. El almacenamiento masivo de datos ya no en activos de computadora, sino en discos compactos que aseguran el mantenimiento de la información (pero también calidad y nitidez) en el acceso a la información.

4. El uso de tecnología multimedia en materia educativa, considerando que es más frecuente que el educando reciba por diferentes medios los contenidos; hay creciente interés por el uso de paquetes interactivos en ambientes multimedia.

5. El acceso a docentes de todas las áreas del conocimiento sin importar el lugar del mundo en donde se encuentren.

6. La generación de aulas virtuales de aprendizaje AVP a las que alumnos y profesores pueden acceder a información e interactuar con homólogos virtuales del mismo interés educativo.

LAS ESTRATEGIAS QUE PUEDEN SER IMPLEMENTADAS SON:

1. Provisión de guías efectiva.

2. Ajuste de los contenidos a las necesidades de los alumnos.

3. Promoción de práctica intensiva a través de actividades significativas en el salón de clases.

4. Desarrollar en los educandos un espíritu por la investigación previa  de los temas a tratarse  antes, durante la clase y después de las mismas.

5. Creación conjunta por el profesor y los alumnos del entorno de aprendizaje. Que pueden ser desarrolladas a través de  documentos o mini-proyectos que posean las siguientes características:

1. Simplicidad de estructura y facilidad de navegación.

2. Originalidad de los contenidos.

3. Sentido de finalidad de los proyectos requeridos.

4. Variedad de oportunidades de colaboración electrónica.


5. Colaboración del profesor y los alumnos en el desarrollo del documento o proyecto.

martes, 11 de noviembre de 2014

¿Cómo pueden desarollar la capacidad memorística los padres y los docentes en los niños, niñas y jóvenes?




Es frecuente escuchar que los padres se quejan porque sus hijos “olvidan todo” y responden “no me acuerdo” a cualquier pregunta sobre sus deberes escolares, sus labores en el hogar o hasta por los conocimientos que adquieren.

Los problemas de aprendizaje asociados con una pobre memoria operativa son sustanciales y en algunos casos son tan severos que requieren de educación especial. Muchos estudios han mostrado que una pobre memoria operativa es una característica de niños con trastornos en el aprendizaje tanto en lecto-escritura como en matemáticas.

Teniendo esto en cuenta, es importante que los maestros puedan detectar los niños con limitaciones en la memoria operativa en el aula de clase con el fin de determinar la manera como pueden diferenciar el trabajo académico de acuerdo con sus necesidades.

Los niños con limitaciones en la memoria operativa presentan dificultades en los siguientes comportamientos en el aula  de clase, los cuales se elaborarán posteriormente:

  • Su progreso académico es lento
  • Olvidan las instrucciones
  • Fallan en la realización de actividades que exigen almacenamiento y procesamiento simultáneo
  • Se pierden en el ejecución de tareas complejas
  • No retienen los aprendizajes a largo plazo
  • Participan poco en clase
  • Simplifican las tareas utilizando mecanismos automatizados
  • No monitorean el trabajo académico
  • Parecen presentar problemas atencionales


Su dificultad hace que se frustre durante la realización de actividades académicas y por lo tanto se desmotive.  Finalmente, su autoestima termina siendo vulnerada.  Por lo tanto, se hace necesario que los maestros tomen medidas para apoyar a estos niños en el aula de clase.

La cuestión, sin embargo, no es tan sencilla. Es necesaria la motivación y la atención para lograr recordar. Si analizamos las fallas de memoria, podemos encontrar que algunos niños olvidan datos que no les interesan, como un mensaje que le dejan a la madre por teléfono. Pero no pedir dinero para la merienda o que el padre dijo que irían a comer un helado.

En esta problemática intervienen muchos factores más. Puede deberse a que los niños dedican buena parte del tiempo a ver televisión; no tienen conversaciones largas con sus padres, están absortos a la PC, los juegos tecnológicos y teléfonos celulares.

Agrava la situación la actitud de los padres. Si ante un olvido de algo importante o urgente, no pasa nada, no hay una consecuencia, es imposible que el niño aprenda tempranamente que debe poner empeño en recordar y cumplir con lo que se espera de él. Y si, por el contrario, no recibe felicitación cuando hace el esfuerzo, es posible que pierda interés al ver que no aprecian lo que hace bien.

Si el niño no recuerda en dónde dejó un juguete y al otro día tiene uno nuevo, los padres lo están volviendo irresponsable.




Para ejercitar la memoria los padres pueden contribuir en el hogar de la siguiente manera:

  • Motive a sus hijos a participar en la vida cotidiana, jugar y hacer rondas, enviar mensajes sencillos, realizar dibujos con detalles próximos a la realidad y recordar eventos en secuencias lógicas.
  • Promueva el orden en las actividades diarias. La desorganización generalmente se acompaña de muchas fallas de memoria.
  • Invítelos a recordar en dónde dejaron un juguete y a que vayan a rescatarlo; a leer rimas y canciones y cuentos, y a narrarlos en sus propias palabras. También a realizar operaciones matemáticas rápidamente, a armar rompecabezas y a participar en juegos de mesa que cada vez les signifiquen más tiempo.
  • Planee en orden las actividades y estimule el aprendizaje y la activa participación, pues se ha comprobado que se recuerda más fácilmente cuando el niño explora y encuentra una respuesta, que cuando la escucha de un adulto.
  • Evite que permanezca horas frente al televisor. En cambio, motívelo a jugar con sus hermanos o amigos a actividades lúdicas, interesantes y de creatividad.
  • Felicite al niño cuando se esfuerce en recordar, aunque al principio requiera de algunas ‘pistas’ de parte del adulto.
  • Hágalo reflexionar sobre las consecuencias que tiene olvidar algo que es importante para los padres o para él mismo.




Lo que debería evitar hacer como padre:

·         No deje que sus hijos respondan “no me acuerdo” como una forma de evitar la búsqueda de un objeto que dejaron en cualquier parte. Es el mecanismo que utilizan para que usted u otra persona se encarguen de encontrarlo. Lo emplean también para no tener que dar explicaciones, para no contar algo o simplemente no establecer comunicación.

·         Si olvidan frecuentemente el cuaderno con la indicación de la tarea, no les ayude a buscar la información con los compañeritos. Tampoco les ayude a resolver a última hora los deberes que dejaron pendientes, como la compra de materiales para un trabajo. Los niños deben aprender a enfrentar las consecuencias de sus faltas de atención con los deberes escolares que se les asignan.

·         No los deje sin ayuda. Si el caso de falta de memoria es muy notorio y perjudica la convivencia familiar pero también el rendimiento académico, es importante buscar ayuda con el psicólogo o el terapeuta. Igual si los olvidos son cada vez más frecuentes.

·         No los regañe ni les diga cosas como ‘es el colmo que no te acuerdes’ o ‘en qué mundo vives’. Mejor motívelos a recordar.





Qué deben tomar en consideración los docentes para desarrollar y fortalecer la memoria de los educandos:

 La especie humana es la que educa a sus crías. Esta es su mejor definición, porque reconoce que somos una mezcla de biología y cultura. Las investigaciones epigenéticas revelan que el modo de vida, la experiencia, la educación, determinan la expresión genética. Ese es el fundamento biológico que nos permite afirmar que talento no está al principio, sino al final del proceso educativo.

La posibilidad de educar deriva de nuestra capacidad de aprender y de utilizar lo aprendido. Llamamos “memoria” a la facultad de conservar y utilizar nuestra experiencia, y llamamos “aprendizaje” al proceso por el que se adquiere un conocimiento, un hábito afectivo o una habilidad intelectual o motora.

Aprendemos de muchas maneras: mediante priming, habituación, respuestas condicionadas, aprendizaje semántico, imitación, y también mediante la acción. Todas se basan en la enorme facultad de la memoria.

Los expertos han  identificado distintos tipos de memoria. Son conceptualizaciones hechas desde diversos puntos de vista, y que por eso se solapan a veces, y resulta difícil integrarlas en un modelo único. Los principales tipos son:

-Memoria episódica o anecdótica (hechos) y memoria semántica (conceptos generales). La memoria de los perros que he tenido es episódica, los conocimientos que tengo sobre perros es memoria semántica. Últimamente se ha añadido la memoria afectiva, que conserva las experiencias emocionales en un “archivo” aparte.

- Memoria implícita y explícita. La primera actúa sin que tengamos conciencia de cómo actúa y corresponde en gran parte a la memoria procedimental. Sé montar en bicicleta, pero no sabría explicar lo que hago para mantener el equilibro. El juego de Rafael Nadal se basa en su memoria muscular, en la que están depositados todos sus entrenamientos, que, sin embargo ha olvidado.

-Memoria de reconocimiento  y de evocación. La memoria de reconocimiento actúa automáticamente. Veo un rostro y lo reconozco. El recuerdo es activado por el estímulo. Esta memoria funciona constantemente y es poderosísima. Cuando entra en nuestro campo perceptivo algo “no reconocible”, se alarma.

La memoria de evocación, en cambio, puede ser activada  voluntariamente por nosotros, por ejemplo, haciéndonos preguntas. ¿Qué hice ayer?  En ocasiones, la memoria presenta a la conciencia recuerdos no buscados. Y cuando  me encuentro en un estado emocional  (por ejemplo, triste) se activan los recuerdos que sintonizan con ese sentimiento (recuerdos tristes).


-Memoria a corto y a largo plazo. Se entiende por “memoria a corto plazo” la que mantiene la información mientras estoy realizando una tarea, y que, cuando la termino, desaparecen. Tradicionalmente se ponía como ejemplo mantener en la memoria un número de teléfono mientras se marcaba. Pero en la actualidad tenemos que ampliar el concepto, porque el campo de la memoria a corto plazo se ha hecho peligrosamente amplio.   
        
Nuestros educandos la utilizan cada vez mejor cuando trabajan utilizando la memoria del ordenador. Pueden mantener la información  mientras hacen el trabajo, pero la olvidan en cuanto lo han acabado. Este es un problema educativo grave.

La memoria a largo plazo, en cambio, mantiene lo aprendido durante mucho tiempo, con independencia de la tarea. El paso de una información de la memoria a corto plazo  a la memoria a largo plazo es transcendental para el aprendizaje. En ocasiones se hace de manera involuntaria. Una emoción profunda, sentida una única vez, puede dejar una huella imborrable, pero al hablar de educación tenemos que referirnos a modos previsibles y controlables de incorporar conocimientos o procedimientos a la memoria a largo plazo.

En los últimos años se ha ido elaborando una teoría más dinámica de la memoria y ya no se la considera una especie de almacén, sino un sistema activo de gestión de la información conservada. Se ha investigado por ello con mucha intensidad la memoria de procedimientos y habilidades. Se puede aprender “geografía” y también se puede “aprender a pensar” o “aprender a inventar”.



       Algunas sugerencias que permiten desarrollar la memoria en el salón de clase:

  • Determinar límites y normas claras de trabajo en aula, recordándoselos diaria y preventivamente, por lo menos en cuatro momentos de la jornada escolar: Al comenzar el día de trabajo; antes de salir al recreo; al regresar del recreo o antes de iniciar las actividades de salida.


  •  Después de las reglas que se le han asignado, hacer que ellos las escriban y las entiendan, ya que los niños establecen confianza en la medida en que saben qué se espera de ellos.

  • Se sabe que las actividades largas agotan rápidamente a aquellos que presentan déficit de atención y suelen mostrar respuestas emocionales tales como: "Yo nunca seré capaz de hacer esto (...) no puedo hacerlo (...) no sé (...) esto es difícil?, por lo que será necesario dividir las actividades largas en varias actividades cortas y por lo tanto el niño dejará la sensación de estar agotado y en el caso de los niños pequeños puede evitar "la aparición de pataletas" que son base de la frustración anticipada.


  • Siendo la memoria un problema frecuente en estos niños, es imprescindible enseñarles algunos "trucos", como: claves, ritmos, códigos y similares pueden ayudar a incrementar la capacidad mnésica (Memoria inmediata).

La memoria nos permite hacer muchas operaciones, no sólo repetir lo aprendido. Esta es su función mínima y por eso es injusto considerarla su única función. Al percibir un objeto,  interpretamos los meros datos sensoriales a partir de la memoria. Cundo razonamos estamos utilizando la memoria, y cuando inventamos o creamos, también.

Como necesitamos fortalecer y desarrollar los diferentes  tipos de memorias en nuestros niños, el siguiente material es interesante como referente para encontrar estrategias prácticas para desarrollar la capacidad memorística de los educandos durante nuestras clases.






lunes, 27 de octubre de 2014

El Proceso de Lecto- Escritura en el Proceso de Aprendizaje



La lecto-escritura

Se concibe como la forma de comunicación más compleja que posee el hombre y el vehículo por excelencia del registro de las variaciones culturales y técnicas de la humanidad. Es muy importante que el niño escriba bien y de manera clara. En todo proceso educativo del aprendizaje del lenguaje se tiene como objetivos que el niño pueda leer, escribir, entender lo que escriben los demás y que los demás seamos capaces de leer lo que él escribe, de manera que sea posible una situación de comunicación. Es necesario ejercitar el lenguaje escrito, no sólo para dominarlo como instrumento para comunicar, sino, también, como instrumento de comprensión, de organización y de generación de ideas.

La lectura en el proceso de aprendizaje:

La lectura en sí es un proceso de naturaleza intelectual donde intervienen funciones sensoriales, psíquicas y cerebrales, que se conjugan para realizar la decodificación, comprensión e interpretación de un conjunto de signos o de un lenguaje, que podrá ser visual o gráfico (letras, ideogramas, signos), táctil (sistema Braille) o sonoro (código Morse).
El hábito de la lectura es parte fundamental de la formación cultural de un individuo, pues permite desarrollar en él la capacidad de razonamiento, el sentido crítico y las competencias interpretativas, eso sin contar que contribuye a mejorar las habilidades de redacción y escritura, aumenta el léxico y estimula la imaginación.

La lectura supone la traducción de la palabra impresa, tanto a sonidos de la lengua hablada como a su significado. Es reconocer la significación auditiva y semántica de las palabras escritas o impresas. La lecto - escritura, por tanto, consiste en la conexión de la representación gráfica de las palabras con el conocimiento del individuo. Es decir, tiene que presentarse como una manera de reflejar la realidad individual sin tener un interlocutor directamente enfrente de él.





Tipos de Lectura:

Lectura silenciosa: contribuye notablemente al desarrollo de las capacidades intelectuales del individuo, constituye el medio idóneo en la adquisición de un porciento elevado de conocimientos.

Lectura oral: difiere  de la silenciosa en su forma de manifestarse.

Lectura expresiva: la práctica de esta contribuye al perfeccionamiento de la dicción y la entonación de los alumnos.

Lectura dramatizada: contribuye a la formación integral de los alumnos, a través de esta se ponen de manifiesto las habilidades logradas en la lectura oral y expresiva. Cada lector debe representar a los personajes por medio de la voz.

Lectura coral: tiene objetivos comunes a los de la lectura dramatizada pero además lo fundamental es lograr el ritmo adecuado y una armonía vocal parecida a la de los coros cantados.

Lectura creadora: contribuye a que los estudiantes aprendan a redactar. Por medio de esta los estudiantes hacen suya la obra, la viven, la asimilan.

Para desarrollar las habilidades que intervienen en el proceso de decodificación de textos, es necesario sistematizar las operaciones  que intervienen en la acción de leer y una clasificación didáctica sintetizada sería de gran utilidad pues hace que el profesor conozca la vía más directa entre un punto X (en que se encuentra el estudiante) y un punto Y que es donde el profesor quiere que el estudiante llegue. Por lo que valorar las lecturas analíticas o intensivas como métodos para desarrollar la habilidades  lectoras es justo y significativo; sin embargo, no sería la forma más adecuada de propiciar esa sistematización de operaciones.

La clasificación didáctica de lectura se debe sustentar en el objetivo didáctico de la actividad lectora u objetivo lector del estudiante. Es por ello que puede clasificarse desde esta perspectiva en: Lectura de Búsqueda que es la que realiza el lector para buscar cualquier información específica. Ej. : La lectura en una guía telefónica.

La Lectura de exploración: es la que se realiza con el objetivo de obtener   la clave semántica. Por lo general, se desarrolla cuando se está presionado con el tiempo. Se lleva a cabo leyendo el primer y último párrafos  en textos cortos; en extensos se debe leer además la primera y última oración de los párrafos del medio.

La Lectura Cognitiva o de Estudio: es la que realiza el lector con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la realidad objetiva y por último no solo se lee con la finalidad del conocimiento, por establecer relaciones de trabajo, sino que también se lee por el placer de leer. Leer cuentos, poemas, novelas cómics; constituye un gran liberador de tensiones, de ahí la Lectura Lúdrica o de esparcimiento.

Es muy interesante esta forma de sintetizar didácticamente la lectura. Sin embargo, se torna inexacto para la ciencia; por cuanto una acción puede ser una habilidad, pero no un medio. El objetivo metodológico, en la   lectura como habilidad, no debe ser entender, comprender e interpretar pues estos son objetivos didácticos para el desarrollo de la habilidad generalizada. Por otra parte, lo oral y lo analítico constituyen procedimientos para el desarrollo de la lectura como medio cuyo fin es la competencia discursiva.

Al estudiante/lector se le debe dar práctica en cómo seleccionar la forma de enfrentar un texto y cómo utilizar juiciosamente las diferentes operaciones: búsqueda, revisión, exploración, estudio y esparcimiento, considerada por algunos autores tipos de lectura. La elección de las referidas operaciones dependerá de factores tales como la naturaleza del texto y el propósito para la lectura, como también de factores puramente pedagógicos (por ejemplo, qué habilidades  quiere el profesor que desarrollen los estudiantes/lectores en una clase particular).

Después de valorar las definiciones de lectura y abordar su clasificación didáctica la cual conduciría al desarrollo de la habilidad generalizada leer, es necesaria la precisión del concepto texto, pues la misma se desarrolla a través de él.

Lectura crítica:

Una lectura crítica, entendida de manera general, es aquella que exige al lector una particular atención y profundidad comprensiva e interpretativa, con un marcado énfasis e interés en los criterios formales y racionales que intervinieron en la composición de un texto. La lectura crítica puede llevarse a cabo en medios escolares y académicos, cuando un profesor pide a sus alumnos realizar una lectura detallista y atenta de un texto para extraer una comprensión cabal y razonada. Asimismo, la lectura crítica es una labor editorial llevada a cabo por un profesional de la literatura, cuya tarea es realizar una lectura enjundiosa y exhaustiva que examine y verifique la calidad, validez y claridad expositiva de un texto, así como su potencial comunicativo, comercial o educativo.

Procesamiento léxico:

Este proceso que nos lleva al reconocimiento de las palabras escritas. Estas pueden ser de tres clases: pseudopalabras (legibles pero sin significado: como "caditisa", "chetupa"), palabras irregulares(con origen en otro idioma, que conserva grafía y pronunciación de origen: como cuando aludimos a los personajes "shakespearianos" o al "software" informático) y palabras regulares (existentes en nuestro léxico idiomático, respetan las reglas de conversión grafema-fonema: "mano", "niño").

Disponemos de dos vías para acceder al significado de las palabras escritas. Por la ruta fonológica podemos leer las palabras tanto conocidas como desconocidas, las palabras regulares y la pseudopalabras, pero no las irregulares. Por la ruta visual podemos leer todas las palabras conocidas, tanto regulares como irregulares, pero no las desconocidas ni las pseudopalabras. Ambas rutas funcionan conjuntamente pero el resultado final viene determinado prioritariamente por una de ellas.

Suele ser un error considerar la vía lexical (visual) equiparable a la lectura con significado y la fonológica equiparable a la lectura mecánica. Las dos vías son medios para llegar al significado y conllevan normalmente el acceso al mismo; son igualmente necesarias para una lectura eficaz y ambas se utilizan simultáneamente en el análisis de cualquier símbolo; si bien, la ruta visual es lógicamente más rápida.



¿Qué habilidades se debe instruir para que el alumno pre -lector se  convierta en un lector experto?

A partir de la revisión hecha de las investigaciones y de consultas efectuadas con expertos, etc., los miembros del National Reading Panel (National Institute of Child Health and Human Development, 2000) describieron cuáles son los principales componentes o habilidades que la instrucción de la lectura debería incluir, para conseguir tales objetivos:

(1) Conciencia fonológica Consiste en enseñar a los niños a segmentar el lenguaje oral en fonemas, sin contar con el apoyo de las letras del alfabeto.

(2) Conocimiento alfabético y aprendizaje de las correspondencias grafema-fonema. Es una forma de enseñar a leer que enfatiza el conocimiento de las correspondencias letra-sonido de manera explícita, sistemática y temprana o de forma incidental. En el primer caso, desde que se inicia la enseñanza el profesor ayuda al estudiante a comprender la relación que existe entre grafemas y fonemas, sin esperar a que éste la descubra de forma espontánea, y para ello sigue un orden preciso. En cambio, en el segundo caso, al enseñar el profesor no sigue una secuencia de instrucción planificada, sino que éstas son enseñadas a medida en que van apareciendo en los textos.

(3) Fluidez – La instrucción está orientada a estimular la lectura con velocidad, precisión, y respetando los signos de puntuación, ya que facilita la comprensión del texto. Si la lectura es muy laboriosa y poco precisa, será más difícil recordar y relacionar las ideas expresadas en el texto con los conocimientos previos que posee el educando.

(4) Vocabulario – La instrucción se centra en dos tipos de vocabulario, el oral y el escrito. Cuando un lector encuentra una palabra en el texto puede descodificarla, es decir, convertirla en habla. Si se encuentra dentro del repertorio lingüístico que posee el lector, éste será capaz de entenderla; en cambio, si no está, el lector tendrá que deducir el significado por otros medios y otras estrategias. En consecuencia, cuanto mayor sea el vocabulario del niño o niña (ya sea oral u escrito) tanto más fácil será la comprensión del texto.

(5) Comprensión - La instrucción ha de procurar que los estudiantes sean capaces de relacionar las ideas que están representadas en el texto con sus propios conocimientos y experiencias, así como representaciones mentales construidas en la memoria. Se sugiere que la comprensión podrá mejorarse en la medida en que los educandos aprendan a usar estrategias cognitivas específicas o a razonar de manera estratégica, cuando se topen con barreras para comprender lo que están leyendo. Los niños y niñas hasta cierto punto adquieren estas estrategias de manera informal, ya que una enseñanza formal y explícita de las mismas conduce a una mejora del proceso de comprensión.

A estas habilidades habría que sumar otras no menos importantes, como la conciencia general del lenguaje escrito. Hay que tener en cuenta que esta revisión realizada por el National Reading Panel corresponde a estudios realizados en lengua inglesa, razón por la cual hay aspectos que podrían no ser directamente extrapolables a otras lenguas en donde la escritura  refleje la fonología de manera más fiel, como sería el caso del español. En otras palabras, aunque también se ha demostrado que estas habilidades son importantes cuando se aprende a leer en español, hay, sin embargo, algunos matices que conviene tener en cuenta dependiendo del contexto idiomático.



El desarrollo de la lectura como una sucesión de etapas

Aprender a leer es un proceso que se da a través de distintas etapas y que conlleva más tiempo en algunas lenguas, en comparación con otras.




Para la etapa logográfica los niños ya han adquirido cierto nivel en el desarrollo del lenguaje oral, observan y participan en muchas actividades tales como escuchar cuentos, y comienzan a familiarizarse con las letras. En este contexto los niños adquieren conceptos funcionales acerca de la lectura y la escritura, aprenden las formas y nombres de las letras del alfabeto, y cómo ellas difieren de los números. También aprenden a identificar logotipos (v.g., Coca-Cola, McDonald’s,...) y practican la escritura copiando lo que ven escrito, o inventando su propia escritura para etiquetar dibujos o mensajes creados por ellos mismos (Mason y Allen, 1986).

Cuando aplicamos nuevos métodos  y estrategias los docentes entendemos que nuestro trabajo con los niños parte del principio de que leer no es pronunciar o descifrar las letras, sino comprender; y que escribir no es copiar mecánicamente, sino plasmar el pensamiento a través de diferentes medios gráficos, principalmente el lenguaje escrito.

En los primeros años del subsistema  de educación  primaria los niños y niñas deben:

  Reconocer y manipular los sonidos de su lengua

  Reconocer letras sus nombres y sonidos

  Unir las letras para leer y escribir palabras

  Usar su conocimiento del significado de las palabras para entender el mensaje

Logrando así desarrollar las características de un lector establecido:

Sabe por qué y para qué lee


 Aplica estrategias en todas las materias

 Genera hipótesis a partir de sus conocimientos previos y los verifica durante la lectura

 Aplica conscientemente estrategias cognitivas que facilitan la comprensión lectora

 Analiza y evalúa lo que ha leído, y usa la lectura para aprender

Por lo tanto es necesario desarrollar  una conciencia fonológica:

La conciencia que el lenguaje oral está compuesto de sonidos que se pueden manipular.

Necesita oportunidades de jugar con el lenguaje

Para desarrollar niveles de conciencia fonológica  se puede implementar:

• Rimas

• Aliteración

• Segmentación de oraciones

• Unir sílabas

• Contar sílabas

• Unir y segmentar fonemas

• Manipular fonemas




El primer paso en la transición del lenguaje oral al escrito es:

 Reconocer que lo que se dice se puede escribir y lo escrito se puede leer.
Mientras que la escritura va desde la representación de la expresión que procede anotar, pasa por su análisis sónico y termina en el recifrado de los sonidos (fonemas) en letras (grafemas), la lectura comienza por la percepción del conjunto de las letras, pasa por su recifrado en sonidos y termina con la identificación del significado de la palabra. Tanto la escritura como la lectura son procesos analíticos - sintéticos que comprenden el análisis sónico y la síntesis de los elementos del discurso.


Ejercicios para favorecer la discriminación de signos o elementos gráficos

La ausencia o poco desarrollo de esta aptitud impide al niño la percepción adecuada de las palabras y trae como consecuencia diversas dificultades:




Inversión de las secuencias de las letras “res”  por  “ser”

 Para estos problemas, se debe hacer que el niño:

-         Ordene objetos, cubos, figuritas, etc de izquierda a derecha

-         Ordene figuras de la misma forma y de distintos tamaños de izquierda a derecha.

-        Siga con el dedo líneas rectas y curvas de izquierda a derecha.

-        Se coloquen en fila y que digan sus nombres de izquierda a derecha.

-         Hagan líneas en el suelo de izquierda a derecha.

-         Escribir la palabra en la que el niño tiene dificultades con lápiz rojo de mina gorda.

-         Modelar la palabra con plastilina de colores, un color para cada letra, teniendo en cuenta que siga la dirección de izquierda a derecha.

-       En una cartulina cosa las letras con lana y después trace con el dedo la palabra realizada.


Inversión de las letras “d” por “b”, “q” por “p”, etc.

Algunos ejercicios para superar esta tendencia son:

-       Presentar al niño en una hoja de papel en la que se han dibujado varios pares de figuras. La maestra expondrá en el suelo una figura igual a una de las que están en la hoja y pide a los alumnos que marquen la que es igual.

 -      Utilizar el mismo método con símbolos gráficos semejantes, de tamaño grande: b, d; p, q; n, m; n, u; r, rr, etc.

-       Colocar en una caja figuras geométricas de cartón semejantes de distinto tamaño y hacer que el niño busque otra semejante a la que se le muestra.

-     Hacer listas de palabras que empiecen con la letra que el niño invierte, pintando de un color distinto a las demás que componen la misma palabra.


Omisión de ciertas letras de una palabra.


Para corregir esta tendencia se recomiendan estos ejercicios:

-       Que el maestro escriba la palabra mal, tal y como la escribe el alumno y debajo la escriba correctamente para que así el niño se dé cuenta de las dos formas.

-     Construir con cartones la palabra en cuestión de manera que cada uno tenga una letra para que luego, el niño la reproduzca y asocie el sonido a  la escritura.


-     Escribir pares de palabras con la forma correcta e incorrecta, subrayando el elemento omitido.


A continuación se deja una guía para el docente: ¿Cómo trabajar la escritura con nuestros estudiantes?