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martes, 25 de marzo de 2014

Deficiencias Auditivas en el Aula Regular y el Apoyo Familiar

Una persona con deficiencias auditivas presenta alteraciones cuantitativas en la percepción correcta de la audición. Cuando nos referimos a deficiencias auditivas, podríamos estar en presencia de: (a) hipoacusia o pérdida auditiva menor que es la disminución de la capacidad auditiva que permite adquirir el lenguaje oral por la vía auditiva, por ejemplo aquellos educandos con pérdida auditiva que usan el canal auditivo para comunicarse y aprender, y desarrollan la lengua oral de forma natural o casi natural; y (b) sordera que es la pérdida total de la audición, y el lenguaje se adquiere por vía visual ( lengua de señas y/o lectura de labios).

Las características Principales de Pérdida Auditiva Menor Son: 

  • No atiende a nuestro llamado cuando nos está mirando.
  • Pide constantemente que se repita lo dicho o que se hable en voz alta.
  • Tiene tendencia a elevar o bajar mucho la intensidad de su voz.
  • Ladea la cabeza orientando el oído en la dirección de donde proviene el sonido.
  • Tiene dificultad de pronunciación.
  • Presenta dificultades en la expresión oral referente a la estructura de su lenguaje: omite verbos, artículos, etc.
  • Tiene dificultad para identificar , reproducir y discriminar patrones rítmicos relacionados con la educación musical.
  • Presenta dificultades para tomar dictado, omite, sustituye, agrega palabras y pregunta con frecuencia.


Proceso de Integración Educativa de Educandos con Pérdida Auditiva:

Exige modificar conscientemente ciertos hábitos de comunicación para ofrecerle al educando los apoyos visuales que necesita. Una de las adaptaciones curriculares para la comunicación más sencilla es la ubicación preferencial del educando con pérdida auditiva, lo que implica asignarle un lugar cerca del docente y lo más distante posible de las fuentes de ruido como ventanas, ventiladores, pasillos,etc.

Antes de iniciar una explicación o conversación, asegúrese de que el educando lo esté mirando, si es necesario tóquele el hombro para que le preste atención, y entonces comience a hablar.

Manténgase a una distancia máxima de un metro o metro y medio del receptor.

Asegúrese de que (el) o (la) estudiante sabe qué tema se va a hablar y avísele cuando el tema concluya o cambie.

Colóquese de frente o en un ángulo en que quede cerca del mejor oído del niño o niña.

Hable con una velocidad moderada, con una intensidad normal y deteniéndose entre una y otra idea para que el interlocutor pueda comprender lo que le está diciendo.

Cuando el educando le comunique que no ha entendido algo, repítaselo de la misma manera recurriendo a apoyos visuales como señalar  el objeto, mostrar una fotografía, etc. Si no se puede usar ningún recurso visual entonces modifique ligeramente la forma del mensaje o pregúntele que entendió, para aclarar la confusión.


¿Qué es la Terapia Auditivo Verbal?

La Terapia Auditivo Verbal es un enfoque terapéutico para la educación de los niños sordos donde se enfatiza el desarrollo de las habilidades auditivas para la adquisición del lenguaje a través de la audición. Para ello, los niños deben ser identificados, diagnosticados y equipados con la amplificación óptima lo más tempranamente posible. Se les enseña a los padres a crear un ambiente en donde su hijo aprenda a escuchar, a procesar el lenguaje verbal y a hablar. En el presente artículo se hace una breve reseña histórica del desarrollo de esta metodología y se describen en forma extensiva sus principios fundamentales relacionados con la evaluación audiológica, la adaptación protésica, el uso funcional de la audición y la intervención centrada en la familia.



LOS DIEZ PRINCIPIOS
DE LA TERAPIA AUDITIVA VERBAL

Te presentamos las bases del  Dr. Warren Estabrooks  para una rehabilitación efectiva y optimizada, que potencie las capacidades auditivas de cada paciente.

PRIMER PRINCIPIO

Promover un diagnóstico precoz respecto de la hipoacusia de recién nacidos, bebés y niños, seguido de inmediato por una apropiada gestión audiológica y terapia auditivo-verbal.
La detección rápida de la pérdida auditiva seguida de la gestión audiológica durante la infancia temprana es crucial.

La privación auditiva prolongada durante los primeros años de vida provocará retrasos significativos en el desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo. La terapia auditivo-verbal es la compañera natural de la gestión audiológica en la que los terapeutas pueden guiar a los padres o al núcleo de cada niño para ayudarlo a maximizar su potencial recién adquirido y para que los retrasos en el lenguaje receptivo y expresivo se puedan prevenir.

SEGUNDO PRINCIPIO

Propiciar una evaluación inmediata y el uso de tecnologías apropiadas para obtener los máximos beneficios de la estimulación auditiva.

Una vez que la pérdida de la audición se identifica, la evaluación inmediata y el uso de la tecnología y los equipos apropiados son necesarios para que el niño pueda empezar a recibir la estimulación auditiva. Los sonidos del entorno del niño, sobre todo los del habla, deben llegar a los centros auditivos del cerebro para que el desarrollo pueda tener lugar. El crecimiento y la maduración de las vías auditivas y los centros del cerebro ayudarán al niño a desarrollar las habilidades necesarias para escuchar como un sonido natural a la comunicación hablada.

Se han producido avances realmente significativos en torno a los audífonos y la tecnología de implante coclear en la última década. Las mejoras en la tecnología de la audición en la actualidad hacen frente a problemas tales como oír en la distancia, los ruidos y la interferencia, la confusión direccional, la distorsión de frecuencia y rango de frecuencia limitada, entre otros. Como resultado, las oportunidades para el aprendizaje de idiomas incidentales se han incrementado, y muchos niños con pérdidas auditivas profundas ahora pueden estar al mismo nivel que sus pares en el desarrollo del lenguaje.

TERCER PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres a ayudar a su niño a usar la audición como la modalidad sensorial primaria en el desarrollo del lenguaje hablado sin el uso de lenguaje de señas o con énfasis en la lectura de labios.

La discapacidad auditiva es un asunto de la familia, ya que puede alterar la dinámica familiar, cambiando las expectativas y las formas en que el grupo se comunica. Para que los niños alcancen con éxito las facilidades que ofrece la terapia auditivo-verbal, los padres deben ser activos y eficaces comunicadores. Los niños aprenden mejor de sus padres, y se sentirán alentados al ver que sus padres tienen confianza en sus habilidades para escuchar con audífonos, implantes cocleares, o ambas cosas. A su vez, escuchando (en lugar de observando) ayudan a los niños a desarrollar un sonido natural de voz.

La lectura de labios no fomenta el desarrollo del circuito del sistema auditivo de retroalimentación, que ayuda a los niños a hacer un seguimiento de su propio discurso. Los padres que han optado por la terapia auditivo-verbal han hecho el compromiso de proporcionar las experiencias más productivas y positivas para estimular la comunicación verbal a través de la escucha.

CUARTO PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres para que se conviertan en los principales facilitadores de la audición y el desarrollo del lenguaje hablado de su hijo, a través de la participación activa y constante en el marco de una terapia auditivo verbal individualizada.

Los terapeutas auditivo-verbales se han comprometido a orientar, aconsejar y apoyar a los padres, cuidadores y a todos los miembros de la familia del paciente. A su vez, deben ofrecer sesiones individuales para aumentar al máximo el desarrollo tanto del niño como comunicador verbal, como el de los padres como modelos de atención primaria. Estas sesiones permiten un diagnóstico auditivo-verbal más eficaz, una mayor atención a la singularidad del niño y sus padres, y mejores resultados. Durante las sesiones, el terapeuta demuestra a los padres cómo la audición, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación pueden ser integrados en el juego natural con su hijo.

Se dan sugerencias para realizar en las actividades del entorno diario del niño, para maximizar el progreso de las maneras más eficientes. El terapeuta demuestra la ciencia y el arte del desarrollo auditivo-verbal a través del uso creativo de técnicas, estrategias y procedimientos para ayudar a incorporar los objetivos de la sesión en las actividades diarias. Los objetivos de cada sesión serán generalizados en todas las rutinas del paciente.

QUINTO PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres a crear ambientes que apoyen la escucha, en pro de la adquisición del lenguaje hablado, a través de las actividades diarias del niño.

Los terapeutas ayudan a los padres a crear entornos de escucha ideales que hacen que la recepción de la voz a través de la escucha sea lo más fácil posible. Teniendo en cuenta las necesidades únicas del niño, el terapeuta auditivo-verbal facilita el desarrollo de la escucha y del habla utilizando una gama de técnicas y estrategias. Los padres deben practicar las mismas durante el período de sesiones y luego incorporarlas a las actividades diarias. Deben aprender a gestionar su entorno para que el niño pueda convertirse en un participante de pleno derecho en las interacciones diarias con sus compañeros, familiares y miembros de la comunidad. Cuando el niño es capaz, se integra al ambiente de escucha, al igual que las personas con audición normal.

SEXTO PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres a ayudar a su hijo a integrar la escucha y el lenguaje hablado en todos los aspectos de la vida del niño. Incluso con la tecnología de hoy, los niños que son sordos o tienen problemas de audición necesitan ayuda y apoyo para integrar el lenguaje de escucha y habla en su desarrollo total.

Una vez que los padres aprenden a sacar provecho de las experiencias auditivas, redescubrirán a su hijo como oyente activo. A medida que la familia valora la escucha, el niño habrá de valorarla de igual modo y luego integrar la audición en su personalidad. Así, el niño empezará a percibirse a sí mismo como un niño “que escucha”. El objetivo final es que el niño sea una persona bien integrada, que usa la escucha y el habla para interactuar con éxito con otras personas en el hogar y en la escuela, en la comunidad y en el mundo.

SÉPTIMO PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres para que utilicen los patrones de desarrollo naturales de la audición, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación.

Los terapeutas desarrollan planes de tratamiento individualizados, basados en patrones naturales de desarrollo, vinculados a la escucha, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación. El terapeuta y los padres ayudarán a los niños a desarrollar habilidades en estas áreas comparables a las de sus compañeros oyentes. Por lo tanto, el terapeuta guiará a los padres en los objetivos que son apropiados para el niño teniendo en cuenta su capacidad auditiva, la edad cronológica, y el nivel actual de sus habilidades. Las nuevas habilidades se basarán en las previamente adquiridas, y los objetivos se establecerán para ayudar a los niños a que experimenten el éxito tan pronto como sea posible en el aprendizaje del lenguaje hablado a través de la escucha.

OCTAVO PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres a ayudar a que su hijo controle por sí mismo el lenguaje hablado a través de la escucha.

En las primeras etapas de la terapia, a los padres se los anima a imitar las vocalizaciones de sus hijos, para ayudar al niño a establecer un sistema de retroalimentación auditiva, y para animar al niño a escuchar a sus propias verbalizaciones y sus intentos de comunicación. Entonces, los padres modelan de modo apropiado el lenguaje, y el niño se anima a escuchar y verbalmente seguir estos modelos, para lograr, con el tiempo, modificar su discurso por sí mismo. La escucha efectiva y la modulación de la voz preparan al niño para la comunicación verbal independiente, con una mínima necesidad de aclaración o interpretación.

NOVENO PRINCIPIO

Administrar el curso de las evaluaciones de diagnóstico formal y no formal para el desarrollo de los tratamientos de la terapia auditivo verbal, para monitorear el progreso y evaluar la eficacia de los planes para el niño y su familia.

Con el fin de monitorear el progreso del niño y su familia después de establecer el plan de tratamiento, el terapeuta debe administrar evaluaciones de diagnóstico, formales e informales. Cada sesión de terapia funciona como diagnóstico del funcionamiento auditivo del niño y el uso de la comunicación en contextos significativos, que se observan y registran. Basándose en estas observaciones, el terapeuta puede introducir nuevos objetivos dentro de la sesión para ayudar a estimular las áreas de audición, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación. El desarrollo del niño también se evalúa a través del uso de pruebas estandarizadas, que normalmente se administran una vez cada 6 meses.

DÉCIMO PRINCIPIO

Promover la educación del niño en aulas de escuelas regulares, con compañeros con audición normal y con servicios de apoyo adecuados desde la primera infancia.

Los servicios de apoyo apropiados deben reflejar la preparación para los padres, maestros, consultores y profesores especializados para el niño. Este equipo puede determinar si la colocación en el aula común es de hecho el mejor ambiente educativo y social para el niño, de acuerdo a su potencial. A veces el éxito en el aula común no llega, y un cambio es necesario.

El audiólogo educativo, en colaboración con los padres, profesores y el terapeuta auditivo-verbal, ayuda a crear una “red de seguridad” que garantice que las necesidades de desarrollo del niño se cumplan en la escuela. El papel del audiólogo no puede ser relegado, ya que en él recae el trabajo de todo el equipo de contención del niño.

A continuación se anexa un material de apoyo informativo, para su consideración:













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