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miércoles, 11 de junio de 2014

La adquisición del lenguaje y algunos trastornos



   Una de las etapas más importantes del desarrollo humano y donde éste se da con una velocidad más rápida es la primera infancia. Se producen cambios constantemente, es una época de continua y evidente evolución.

    La palabra infancia proviene del latín “infans” que significa sin lenguaje. Pero además del inicio del lenguaje en la primera infancia se adquieren otras habilidades como: sonrisa, primeros pasos, la reacción de angustia ante un extraño... multitud de cambios que también son propios de esta etapa.

     El lenguaje es un medio de comunicación a través de un sistema de símbolos. A través del lenguaje el niño será capaz de relacionarse con sus semejantes y exponer sus deseos y necesidades de forma más precisa.

  La emisión de sonidos requiere, al espirar, de una vibración particular de las cuerdas vocales acompañada de una ubicación adecuada de las diferentes piezas del aparato bucofaríngeo. Como es de imaginar estos músculos y cavidades son controladas a nivel cerebral, a través de los nervios que provienen del encéfalo.
  
     La orden motriz parte, por lo tanto, del córtex cerebral a nivel del área motriz primaria (área de Broca). Una vez dada la orden, el sonido emitido por las cuerdas vocales tras la exhalación del aire se caracteriza por la intensidad, el timbre y la altura. Boca y faringe actúan de cajas de resonancia y permiten la formación de los fonemas. Esto sería lo que formaría lo que conocemos por lenguaje expresivo, es decir la producción del lenguaje o el habla. La conducta de expresión oral es constantemente reajustada en función de informaciones auditivas.

  En cuanto al lenguaje receptivo se refiere a como captamos y comprendemos la señal hablada. El habla como hemos podido comprobar anteriormente consiste en una vibración del aire ambiental. Este produce una movilización del tímpano (oído) que al provocar la movilización de los huesecillos del oído medio, transforma el mensaje al oído interno e inducen en el la movilización de los líquidos. Esta señal supone un desplazamiento de diferentes membranas, así como de las células ciliadas, Es en este estadio que la información deviene neuronal. Posteriormente, tras el paso por el área de Wernicke habrá una comprensión del mensaje emitido por el interlocutor. 

Los elementos que componen un lenguaje basado en sonido son:

- FONEMAS: Unidades de sonido cuya concatenación en un determinado orden
produce fonemas.

- MORFEMAS: Las menores unidades significativas cuya combinación crea una palabra.

- SINTAXIS: Las combinaciones admisibles de las palabras en las frases y las oraciones
para que estas tengan sentido.

- LÉXICO: El conjunto de todas las palabras de un lenguaje dado. Cada entrada de su
lista incluye toda la información con ramificaciones morfológicas o sintácticas, pero
incluye el conocimiento conceptual.

- SEMÁNTICA: Los significados que corresponden a todos los elementos léxicos y a
todas las oraciones posibles.

- PROSODIA: La entonación que puede modificar el significado literal de las palabras y
de las frases.

- DISCURSO: El encadenamiento de las frases para que constituyan una narración.

    Al igual que en otras áreas del desarrollo humano, en las teorías sobre el desarrollo del lenguaje también ha habido debate sobre la importancia de los factores externos y los internos en este proceso. Entre las influencias intrínsecas que se destacan encontramos:  las características físicas de cada niño,  estado de desarrollo del mismo  y otros atributos determinados genéticamente.

   Las influencias extrínsecas durante la infancia están vehiculadas principalmente por la familia:  las personalidades y estilos de cuidado de los padres y hermanos,  el estatus socio- económico de la familia y  la cultura donde el niño ha nacido.

     Las características progresivas del desarrollo del lenguaje verbal en los diferentes niveles de edad, se adscriben a las etapas del desarrollo integral del niño, encontrándose estrechamente asociado a los siguientes aspectos:

• Al proceso de maduración del sistema nervioso, tanto al central (SNC) como al periférico, correlacionándose sus cambios progresivos con el desarrollo motor en general y con el aparato fonador en particular.

• Al desarrollo cognoscitivo que comprende desde la discriminación perceptual del lenguaje hablado hasta la función de los procesos de simbolización y el pensamiento.

• Y, al desarrollo socioemocional, que es el resultado de la influencia del medio sociocultural, de las interacciones del niño y las influencias recíprocas.

    De acuerdo con diferentes investigadores como Lenneberg, 1967; Brown y Frazer, 1964; Bateson, 1975; Stampe e Ingram, 1976; Einsenson, 1979; Bruner, 1976 y muchos otros, aquí dividimos el desarrollo del lenguaje en dos etapas principales:

• Etapa Prelingüística

• Etapa Lingüística

Cada una de estas etapas va marcando el surgimiento de nuevas propiedades y cualidades fonéticas, sintácticas y semánticas a medida que el niño crece, tal como describiremos a continuación.

1. Etapa pre-lingüística:

    Denominada también como la etapa preverbal, comprende los primeros 10 a 12 meses de edad. Se caracteriza por la expresión buco-fonatoria que de por sí apenas tiene un valor comunicativo. Otros la consideran como la etapa del nivel fónico puro, debido a que el infante emite sólo sonidos onomatopéyicos.

   Durante esta etapa, que abarca el primer año de vida, la comunicación que establece el niño con su medio (familia), especial y particularmente con su madre, es de tipo afectivo y gestual. De allí que para estimularlo lingüísticamente la madre deba utilizar, junto con el lenguaje afectivo y gestual, el lenguaje verbal. La palabra debe acompañar siempre al gesto y a las actividades de la madre con su hijo.

    Esta etapa preverbal hasta hace poco despertaba escaso interés de los especialistas, pero gracias a las investigaciones actuales, hoy sabemos que tiene un valor relevante y trascendental en la configuración de las bases del desarrollo lingüístico, puesto que tanto las expresiones vocales (sonidos o grupo de sonidos de simple significación) como las expresiones verbales (sonidos, grupo de sonidos, palabras aisladas, etc.) influyen de modo determinante en el desarrollo posterior de la comunicación lingüística del niño.

2. Etapa lingüística:

   Este período se inicia con la expresión de la primera palabra, a la que se le otorga una legítima importancia como el primer anuncio del lenguaje cargado de un propósito de comunicación.

   Sin embargo, no se puede decir con precisión cuándo comienza, cuándo este anuncio del lenguaje se precisa y confirma, cuándo se puede hablar de la "primera palabra". Por eso la fecha de su aparición está diversamente fijada, ya que los estudios al respecto se basan mayormente en las informaciones que dan las madres.

   Hay que señalar, además, que las niñas son las que empiezan a hablar un poco antes que los niños. Por otro lado, aparte del sexo, tomando como referencia las peculiaridades individuales, un niño puede demorarse más que otros en una etapa y pasar rápidamente por otra, condicionando la aparición de la primera palabra en los niños en cronologías distintas.

  No obstante, los diferentes especialistas estiman que la mayoría de los niños que van a hablar, tal vez el 90 por ciento de ellos, dicen sus primeras palabras para cuando tienen 15 a 18 meses, aunque esta afirmación no es exacta o concluyente por las razones antes expuestas.

 De allí que la etapa lingüística se considera en forma un tanto amplia, desde aproximadamente el 12do. mes (un año de edad), pasando el niño de las variadísimas emisiones fónicas del período prelingüístico a la adquisición de fonemas propiamente dichos en el plano fonológico (articulaciones fonemáticas), perfeccionándose también el aspecto semántico y sintáctico de las palabras a medida que el niño crece.




¿Pero qué sucede cuando se sospecha que algo no esta bien en el proceso de adquisición del lenguaje en el niño y la niña?

   El aprendizaje del lenguaje depende de muchos factores, que pueden afectar a su desarrollo. Uno de los principales es el estado de la audición. Para el desarrollo normal del lenguaje es necesario que el sistema auditivo esté integro. La presencia de una hipoacusia o sordera influirá en su adquisición de forma diferente en función de la edad de aparición, del grado y del tipo de pérdida auditiva.

La división de pérdidas auditivas respecto al momento de su aparición suele ser el siguiente:

Prelocutiva (antes de que el niño aprenda a hablar): Son las pérdidas auditivas congénitas, que tiene el niño al nacer o que se producen por algún problema en el parto o los primeros meses de vida. Las más frecuentes son las congénitas.

Peri-locutivas: Son aquellas pérdidas auditivas que aparecen en la etapa del aprendizaje del lenguaje, entre los primeros meses y los primeros años de vida.

Post-locutivas: Son aquellas pérdidas auditivas que aparecen, generalmente por infecciones, enfermedades, accidentes, tratamientos agresivos, …..después de que el niño ha aprendido a hablar.

Cuanto más tarde se produce la pérdida auditiva, menor será la repercusión en los problemas de adquisición, riqueza y espontaneidad del lenguaje. En las pérdidas pre-locutivas, un diagnóstico, adaptación protésica ( ya sea con audífonos o con implante coclear ) y estimulación logopédica precoces son básicos para lograr los objetivos más altos posibles.

    Hay diferentes signos de alarma que deberían hacer sospechar dificultades a la hora de adquirir correctamente el lenguaje:

 0-3 meses: no le tranquiliza la voz de la madre
 3-6 meses: se mantiene indiferente a los ruidos
 6-9 meses: no juega con sus vocalizaciones
 no imita al adulto cuando habla
 9-12 meses: no comprende el no ni atiende al dame si no se le hace un gesto
 12-18 meses: no dice ni entiende nombre de personas u objetos familiares
 a los 4 años el niño no construye frases: se expresa con palabras sueltas 
 no entiende cuando le hablan 
 habla mucho pero no se le entiende nada
 pregunta muy a menudo ¿qué?

    Es necesario estar pendiente del proceso de adquisición del lenguaje para detectar a tiempo a través de un especialista cualquier trastorno que se pudiera presentar y lograr su intervención.

      El momento idóneo para la intervención en este tipo de trastorno equivale a lo más pronto que sea posible. La ventaja obvia de una intervención temprana es que se tiene la oportunidad de actuar antes de que el trastorno sea mayor, pudiéndose evitar las consecuencias negativas que se inician cuando los niños se dan cuenta del  fracaso. Muchos niños con retraso del habla temprano crecen fuera de sus dificultades, siendo así que cuando más pequeño es el niño identificado mayor probabilidad existe de resolverse el trastorno con un tratamiento.

   El objetivo principal en esta intervención debe ser el de mejorar la intencionalidad comunicativa y disminuir inhibición, mejorando el uso pragmático, ampliando el vocabulario y usar frases más largas.

     En un primer momento y para establecer una buena relación psicoterapéutica que permita y favorezca todo el tratamiento posterior se pueden proponer actividades  lúdicas y que generen poca angustia, como por ejemplo canciones infantiles, juguetes  dirigidos a estimular el juego simbólico, a medida que se va jugando se establece una interacción con el niño, donde a la vez vamos se va reproduciendo en voz alta todas las acciones del juego. También es recomendable el uso de cuentos infantiles ilustrados.

    Más tarde se pueden introducir actividades para aumentar el vocabulario: Lotos, puzzles, juegos de memoria sencillos, encajes… Paulatinamente se irán introduciendo juegos y actividades que requieren una mayor complejidad de las frases (describir acciones).

En el caso de la tartamudez:

    Cuando se hace una intervención en la tartamudez los objetivos básicos serán el aprendizaje de un patrón alternativo de habla lenta y alargada. Habrá que identificar y localizar las señales de tensión para poder disminuirlos, reduciendo preocupación y anticipación mediante técnicas cognitivas. Se harán ejercicios de control de la tensión general y local en la garganta para favorecer el habla correcta y sin tartamudeo y de esta manera favorecer el habla espontánea.

      Una parte muy importante de la intervención en la tartamudez de niños y adolescentes es la intervención con los padres, a ellos se les debe orientar como favorecer el habla fluida, ayudarles a modificar actitudes: disminuyendo la exigencia y aumentando la tasa de refuerzos.

   Lo primero que se hará con el niño será establecer objetivos. Después se empieza a entrenar primero en la lectura, donde es más fácil que el tartamudeo no se produzca, progresivamente se empieza a entrenar un habla lenta y prolongada, manteniendo la prosodia normal. Se inicia el entrenamiento con “lectura simultánea” y “en coro” junto con el terapeuta, un habla más lenta reduce el tartamudeo, por tanto se animará al niño a hablar más lentamente, esto también facilitará la formulación del lenguaje, los movimientos articulatorios, la coordinación e integración de sistemas respiratorio, fonatorio y articulatorio. Se le enseña al niño a hablar a “cámara lenta”, o “como una tortuga, el niño lee simultáneamente con el terapeuta con lo cual se establece la fluidez del habla ya que el niño atiende más a la lectura del terapeuta que a la propia, se utiliza a modo de juego, se entrena la lectura en voz alta para poder leer en clase.

     Durante la lectura aparece tensión en la garganta, se le explica la consecuencia de esto, se le enseña el “comienzo fácil”, se ensaya el patrón de habla en conversación. Se utilizará un estilo pausado, con turnos de habla lentos y períodos de silencio frecuentes, se reduce el número de preguntas directas y no se exige hablar. El comienzo fácil consiste en iniciar el habla con un comienzo suave y gradual de la fonación y una espiración estable, se comienza a un nivel inaudible y se va aumentando el tono de voz de forma gradual, es un contacto articulatorio blando, que reduce la tensión en momentos de bloqueo. La prosodia se mantiene normal.

    Posteriormente, se trabajará con entrenamiento en técnicas de relajación, como la técnica de Jacobson para niños, ejercicios de respiración profunda. Se realizará una jerarquía de situaciones para valorar la dificultad de sus interacciones comunicativas y se irá avanzando en la jerarquía con práctica regular en la sesión y en casa, estas situaciones se trabajan a modo de desensibilización sistemática.

   Paralelamente se llevará a cabo el control de la ansiedad, se profundiza en aquellas conductas de evitación ya sea del habla o de situaciones. Se trabaja el afrontamiento
de situaciones y la no evitación y con todo el “círculo vicioso” de este procedimiento. Se le enseña a aplicar el método de relajación y de respiración a las zonas tensas. Se le hace practicar en casa para una mayor generalización. Además se profundiza en las ideas irracionales que puedan haber de base como puede ser la búsqueda de un gran perfeccionismo. Se le pueden dar pautas como por ejemplo que a medida que habla, lleve a cabo la autoinstrucción:

• ¿Cuál es mi problema?
• ¿Qué es lo que voy a hacer?
• ¿Cómo lo estoy haciendo?
• ¿Qué voy a hacer ahora?

    Se ayuda al niño a que tenga una actitud de control interno. Se puede utilizar la técnica del role-playing dentro de la sesión, para que luego pueda trasladar lo aprendido a otras situaciones. Más tarde se inicia práctica en casa, que en un inicio es de 5 minutos y que luego se aumenta el tiempo progresivamente. Trabajan con  lectura, conversación y/o juego, se le ayudará a reducir la velocidad del habla, alargando los sonidos iniciales, con turnos de habla lentos.

   La orientación a los padres incluirá pautas y orientación, práctica diaria, modificar actitudes y conductas, adaptar el lenguaje a las dificultades del niño, no atender continuadamente a los errores del habla, observarlo cuando habla fluido. Se les hace hacer un registro de situaciones de habla fluida y se les insta a aplicar la disciplina, pautas y responsabilidades en la dinámica familiar tal y como corresponde a su edad y similar a la de los hermanos. En definitiva se disminuye su preocupación y se le refuerza su colaboración.

 Reeducación del lenguaje:

    La reeducación supone una estimulación y una potenciación de aptitudes y habilidades básicas del niño. Cuya finalidad es la la superación de sus déficit a nivel intelectual y madurativo .

    Se debe tener en cuenta que la reeducación reinicia aprendizajes no establecidos, no son clases para corregir o enseñar a mejorar, no es la continuación de la escuela, en las sesiones de reeducación se incide sobre la totalidad del individuo, teniendo en cuenta su personalidad. Teniendo en cuenta que todos los niños son diferentes y por tanto la enseñanza debe adaptarse a las circunstancias de cada niño, a su psiquismo, a sus necesidades y a sus capacidades.

   El niño debe recibir una atención especializada en un espacio y tiempo para él. Debe sentirse aceptado, escuchado y valorado. Estableciéndose con él una relación de empatía, comprensión, seguridad y complicidad donde se favorecerá la motivación, el deseo de aprender y la autonomía.

  Los ejercicios serán adecuados: al momento evolutivo, al nivel de capacidad y a la personalidad del niño. La reeducación supone supone volver a educar, implica tener en cuenta: la conducta total del niño, sus conocimientos previos, su grado de madurez , su medio ambiente, su dominio del lenguaje, su nivel de expresión psicomotriz y el interés en sus expectativas personales.

   Es necesario valorar la reeducación de manera global y generalizada, donde se combinen de manera integrada los distintos niveles interrelacionados: lectura, escritura, cálculo, motricidad, lenguaje. El material utilizado será adecuado al nivel del niño y al tipo de anomalía que quierecorregirse, debe ser atractivo, debe ser cómodo en su manipulación, de dificultad gradual y progresiva según la edad y características del niño, los ejercicios se deben
repetir para ir afianzando el aprendizaje del niño.

   Las actividades básicas a trabajar son: coordinación viso-motriz, percepción temporal y ritmo, relajación, memoria, atención, estructuración del lenguaje y estructuración ideativa. Los ejercicios de reeducación del lenguaje serán actividades destinadas al desarrollo de aptitudes lingüísticas, el desarrollo del pensamiento y capacidad de relacionarse socialmente. Los ejercicios deben ser de corta duración y planteados como un juego. 





¿Cuál debe ser la actitud de los padres en el desarrollo y maduración del lenguaje de los niños?

    Los padres deben enseñar al niño hablando correctamente. La actitud y la influencia de los padres en el desarrollo de los niños es fundamental. Porque los padres son una referencia para el niño. Las primeras personas de quienes escuchan palabras, las primeras voces y los que le ofrece un ambiente seguro para pueda investigar, jugar, hablar. La actitud de los padres debe ser sobre todo una actitud positiva. Para ser ese guía tenemos que disfrutar de ese momento. Estar contentos de acompañar y de ver cómo crece nuestro niño. No forzar el lenguaje sino que sea algo natural. Y cómo lo hacemos, pues enriqueciendo la vida diaria con mucho lenguaje porque nosotros somos un modelo. Cómo, no haciendo que haya un tiempo específico para el lenguaje sino que todo está rodeado de lenguaje no específicamente dedicado al lenguaje.

   Tareas específicas que pueden hacer los padres. Transmitirle un feedback correctivo, cuando ellos digan mal una palabra nosotros devolvérsela correctamente pero sin corregirle, por ejemplo si el niño dice ‘opa’ en vez de sopa, ella debe de decir quieres sopa. También evitar que cuando un niño hable mal, esto sea una gracia y repetirlo. Los padres deben ayudar al niño a pronunciar bien las palabras. Repetirlas cuantas veces sean necesarias y buscando no humillarle ni burlarse de los errores del niño. Los padres son el modelo para los hijos.


¿Cómo puede el docente distinguir que esta presentándose en su salón de clases algún trastorno del lenguaje?

     El docente debe recordar siempre que no es un especialista para determinar si el niño o niña posee este trastorno. Pero si puede distinguir algunas características que le pueden permitir hacer una referencia para una evaluación pertinente. A continuación se suministra el siguiente material de apoyo.




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