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lunes, 27 de octubre de 2014

El Proceso de Lecto- Escritura en el Proceso de Aprendizaje



La lecto-escritura

Se concibe como la forma de comunicación más compleja que posee el hombre y el vehículo por excelencia del registro de las variaciones culturales y técnicas de la humanidad. Es muy importante que el niño escriba bien y de manera clara. En todo proceso educativo del aprendizaje del lenguaje se tiene como objetivos que el niño pueda leer, escribir, entender lo que escriben los demás y que los demás seamos capaces de leer lo que él escribe, de manera que sea posible una situación de comunicación. Es necesario ejercitar el lenguaje escrito, no sólo para dominarlo como instrumento para comunicar, sino, también, como instrumento de comprensión, de organización y de generación de ideas.

La lectura en el proceso de aprendizaje:

La lectura en sí es un proceso de naturaleza intelectual donde intervienen funciones sensoriales, psíquicas y cerebrales, que se conjugan para realizar la decodificación, comprensión e interpretación de un conjunto de signos o de un lenguaje, que podrá ser visual o gráfico (letras, ideogramas, signos), táctil (sistema Braille) o sonoro (código Morse).
El hábito de la lectura es parte fundamental de la formación cultural de un individuo, pues permite desarrollar en él la capacidad de razonamiento, el sentido crítico y las competencias interpretativas, eso sin contar que contribuye a mejorar las habilidades de redacción y escritura, aumenta el léxico y estimula la imaginación.

La lectura supone la traducción de la palabra impresa, tanto a sonidos de la lengua hablada como a su significado. Es reconocer la significación auditiva y semántica de las palabras escritas o impresas. La lecto - escritura, por tanto, consiste en la conexión de la representación gráfica de las palabras con el conocimiento del individuo. Es decir, tiene que presentarse como una manera de reflejar la realidad individual sin tener un interlocutor directamente enfrente de él.





Tipos de Lectura:

Lectura silenciosa: contribuye notablemente al desarrollo de las capacidades intelectuales del individuo, constituye el medio idóneo en la adquisición de un porciento elevado de conocimientos.

Lectura oral: difiere  de la silenciosa en su forma de manifestarse.

Lectura expresiva: la práctica de esta contribuye al perfeccionamiento de la dicción y la entonación de los alumnos.

Lectura dramatizada: contribuye a la formación integral de los alumnos, a través de esta se ponen de manifiesto las habilidades logradas en la lectura oral y expresiva. Cada lector debe representar a los personajes por medio de la voz.

Lectura coral: tiene objetivos comunes a los de la lectura dramatizada pero además lo fundamental es lograr el ritmo adecuado y una armonía vocal parecida a la de los coros cantados.

Lectura creadora: contribuye a que los estudiantes aprendan a redactar. Por medio de esta los estudiantes hacen suya la obra, la viven, la asimilan.

Para desarrollar las habilidades que intervienen en el proceso de decodificación de textos, es necesario sistematizar las operaciones  que intervienen en la acción de leer y una clasificación didáctica sintetizada sería de gran utilidad pues hace que el profesor conozca la vía más directa entre un punto X (en que se encuentra el estudiante) y un punto Y que es donde el profesor quiere que el estudiante llegue. Por lo que valorar las lecturas analíticas o intensivas como métodos para desarrollar la habilidades  lectoras es justo y significativo; sin embargo, no sería la forma más adecuada de propiciar esa sistematización de operaciones.

La clasificación didáctica de lectura se debe sustentar en el objetivo didáctico de la actividad lectora u objetivo lector del estudiante. Es por ello que puede clasificarse desde esta perspectiva en: Lectura de Búsqueda que es la que realiza el lector para buscar cualquier información específica. Ej. : La lectura en una guía telefónica.

La Lectura de exploración: es la que se realiza con el objetivo de obtener   la clave semántica. Por lo general, se desarrolla cuando se está presionado con el tiempo. Se lleva a cabo leyendo el primer y último párrafos  en textos cortos; en extensos se debe leer además la primera y última oración de los párrafos del medio.

La Lectura Cognitiva o de Estudio: es la que realiza el lector con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la realidad objetiva y por último no solo se lee con la finalidad del conocimiento, por establecer relaciones de trabajo, sino que también se lee por el placer de leer. Leer cuentos, poemas, novelas cómics; constituye un gran liberador de tensiones, de ahí la Lectura Lúdrica o de esparcimiento.

Es muy interesante esta forma de sintetizar didácticamente la lectura. Sin embargo, se torna inexacto para la ciencia; por cuanto una acción puede ser una habilidad, pero no un medio. El objetivo metodológico, en la   lectura como habilidad, no debe ser entender, comprender e interpretar pues estos son objetivos didácticos para el desarrollo de la habilidad generalizada. Por otra parte, lo oral y lo analítico constituyen procedimientos para el desarrollo de la lectura como medio cuyo fin es la competencia discursiva.

Al estudiante/lector se le debe dar práctica en cómo seleccionar la forma de enfrentar un texto y cómo utilizar juiciosamente las diferentes operaciones: búsqueda, revisión, exploración, estudio y esparcimiento, considerada por algunos autores tipos de lectura. La elección de las referidas operaciones dependerá de factores tales como la naturaleza del texto y el propósito para la lectura, como también de factores puramente pedagógicos (por ejemplo, qué habilidades  quiere el profesor que desarrollen los estudiantes/lectores en una clase particular).

Después de valorar las definiciones de lectura y abordar su clasificación didáctica la cual conduciría al desarrollo de la habilidad generalizada leer, es necesaria la precisión del concepto texto, pues la misma se desarrolla a través de él.

Lectura crítica:

Una lectura crítica, entendida de manera general, es aquella que exige al lector una particular atención y profundidad comprensiva e interpretativa, con un marcado énfasis e interés en los criterios formales y racionales que intervinieron en la composición de un texto. La lectura crítica puede llevarse a cabo en medios escolares y académicos, cuando un profesor pide a sus alumnos realizar una lectura detallista y atenta de un texto para extraer una comprensión cabal y razonada. Asimismo, la lectura crítica es una labor editorial llevada a cabo por un profesional de la literatura, cuya tarea es realizar una lectura enjundiosa y exhaustiva que examine y verifique la calidad, validez y claridad expositiva de un texto, así como su potencial comunicativo, comercial o educativo.

Procesamiento léxico:

Este proceso que nos lleva al reconocimiento de las palabras escritas. Estas pueden ser de tres clases: pseudopalabras (legibles pero sin significado: como "caditisa", "chetupa"), palabras irregulares(con origen en otro idioma, que conserva grafía y pronunciación de origen: como cuando aludimos a los personajes "shakespearianos" o al "software" informático) y palabras regulares (existentes en nuestro léxico idiomático, respetan las reglas de conversión grafema-fonema: "mano", "niño").

Disponemos de dos vías para acceder al significado de las palabras escritas. Por la ruta fonológica podemos leer las palabras tanto conocidas como desconocidas, las palabras regulares y la pseudopalabras, pero no las irregulares. Por la ruta visual podemos leer todas las palabras conocidas, tanto regulares como irregulares, pero no las desconocidas ni las pseudopalabras. Ambas rutas funcionan conjuntamente pero el resultado final viene determinado prioritariamente por una de ellas.

Suele ser un error considerar la vía lexical (visual) equiparable a la lectura con significado y la fonológica equiparable a la lectura mecánica. Las dos vías son medios para llegar al significado y conllevan normalmente el acceso al mismo; son igualmente necesarias para una lectura eficaz y ambas se utilizan simultáneamente en el análisis de cualquier símbolo; si bien, la ruta visual es lógicamente más rápida.



¿Qué habilidades se debe instruir para que el alumno pre -lector se  convierta en un lector experto?

A partir de la revisión hecha de las investigaciones y de consultas efectuadas con expertos, etc., los miembros del National Reading Panel (National Institute of Child Health and Human Development, 2000) describieron cuáles son los principales componentes o habilidades que la instrucción de la lectura debería incluir, para conseguir tales objetivos:

(1) Conciencia fonológica Consiste en enseñar a los niños a segmentar el lenguaje oral en fonemas, sin contar con el apoyo de las letras del alfabeto.

(2) Conocimiento alfabético y aprendizaje de las correspondencias grafema-fonema. Es una forma de enseñar a leer que enfatiza el conocimiento de las correspondencias letra-sonido de manera explícita, sistemática y temprana o de forma incidental. En el primer caso, desde que se inicia la enseñanza el profesor ayuda al estudiante a comprender la relación que existe entre grafemas y fonemas, sin esperar a que éste la descubra de forma espontánea, y para ello sigue un orden preciso. En cambio, en el segundo caso, al enseñar el profesor no sigue una secuencia de instrucción planificada, sino que éstas son enseñadas a medida en que van apareciendo en los textos.

(3) Fluidez – La instrucción está orientada a estimular la lectura con velocidad, precisión, y respetando los signos de puntuación, ya que facilita la comprensión del texto. Si la lectura es muy laboriosa y poco precisa, será más difícil recordar y relacionar las ideas expresadas en el texto con los conocimientos previos que posee el educando.

(4) Vocabulario – La instrucción se centra en dos tipos de vocabulario, el oral y el escrito. Cuando un lector encuentra una palabra en el texto puede descodificarla, es decir, convertirla en habla. Si se encuentra dentro del repertorio lingüístico que posee el lector, éste será capaz de entenderla; en cambio, si no está, el lector tendrá que deducir el significado por otros medios y otras estrategias. En consecuencia, cuanto mayor sea el vocabulario del niño o niña (ya sea oral u escrito) tanto más fácil será la comprensión del texto.

(5) Comprensión - La instrucción ha de procurar que los estudiantes sean capaces de relacionar las ideas que están representadas en el texto con sus propios conocimientos y experiencias, así como representaciones mentales construidas en la memoria. Se sugiere que la comprensión podrá mejorarse en la medida en que los educandos aprendan a usar estrategias cognitivas específicas o a razonar de manera estratégica, cuando se topen con barreras para comprender lo que están leyendo. Los niños y niñas hasta cierto punto adquieren estas estrategias de manera informal, ya que una enseñanza formal y explícita de las mismas conduce a una mejora del proceso de comprensión.

A estas habilidades habría que sumar otras no menos importantes, como la conciencia general del lenguaje escrito. Hay que tener en cuenta que esta revisión realizada por el National Reading Panel corresponde a estudios realizados en lengua inglesa, razón por la cual hay aspectos que podrían no ser directamente extrapolables a otras lenguas en donde la escritura  refleje la fonología de manera más fiel, como sería el caso del español. En otras palabras, aunque también se ha demostrado que estas habilidades son importantes cuando se aprende a leer en español, hay, sin embargo, algunos matices que conviene tener en cuenta dependiendo del contexto idiomático.



El desarrollo de la lectura como una sucesión de etapas

Aprender a leer es un proceso que se da a través de distintas etapas y que conlleva más tiempo en algunas lenguas, en comparación con otras.




Para la etapa logográfica los niños ya han adquirido cierto nivel en el desarrollo del lenguaje oral, observan y participan en muchas actividades tales como escuchar cuentos, y comienzan a familiarizarse con las letras. En este contexto los niños adquieren conceptos funcionales acerca de la lectura y la escritura, aprenden las formas y nombres de las letras del alfabeto, y cómo ellas difieren de los números. También aprenden a identificar logotipos (v.g., Coca-Cola, McDonald’s,...) y practican la escritura copiando lo que ven escrito, o inventando su propia escritura para etiquetar dibujos o mensajes creados por ellos mismos (Mason y Allen, 1986).

Cuando aplicamos nuevos métodos  y estrategias los docentes entendemos que nuestro trabajo con los niños parte del principio de que leer no es pronunciar o descifrar las letras, sino comprender; y que escribir no es copiar mecánicamente, sino plasmar el pensamiento a través de diferentes medios gráficos, principalmente el lenguaje escrito.

En los primeros años del subsistema  de educación  primaria los niños y niñas deben:

  Reconocer y manipular los sonidos de su lengua

  Reconocer letras sus nombres y sonidos

  Unir las letras para leer y escribir palabras

  Usar su conocimiento del significado de las palabras para entender el mensaje

Logrando así desarrollar las características de un lector establecido:

Sabe por qué y para qué lee


 Aplica estrategias en todas las materias

 Genera hipótesis a partir de sus conocimientos previos y los verifica durante la lectura

 Aplica conscientemente estrategias cognitivas que facilitan la comprensión lectora

 Analiza y evalúa lo que ha leído, y usa la lectura para aprender

Por lo tanto es necesario desarrollar  una conciencia fonológica:

La conciencia que el lenguaje oral está compuesto de sonidos que se pueden manipular.

Necesita oportunidades de jugar con el lenguaje

Para desarrollar niveles de conciencia fonológica  se puede implementar:

• Rimas

• Aliteración

• Segmentación de oraciones

• Unir sílabas

• Contar sílabas

• Unir y segmentar fonemas

• Manipular fonemas




El primer paso en la transición del lenguaje oral al escrito es:

 Reconocer que lo que se dice se puede escribir y lo escrito se puede leer.
Mientras que la escritura va desde la representación de la expresión que procede anotar, pasa por su análisis sónico y termina en el recifrado de los sonidos (fonemas) en letras (grafemas), la lectura comienza por la percepción del conjunto de las letras, pasa por su recifrado en sonidos y termina con la identificación del significado de la palabra. Tanto la escritura como la lectura son procesos analíticos - sintéticos que comprenden el análisis sónico y la síntesis de los elementos del discurso.


Ejercicios para favorecer la discriminación de signos o elementos gráficos

La ausencia o poco desarrollo de esta aptitud impide al niño la percepción adecuada de las palabras y trae como consecuencia diversas dificultades:




Inversión de las secuencias de las letras “res”  por  “ser”

 Para estos problemas, se debe hacer que el niño:

-         Ordene objetos, cubos, figuritas, etc de izquierda a derecha

-         Ordene figuras de la misma forma y de distintos tamaños de izquierda a derecha.

-        Siga con el dedo líneas rectas y curvas de izquierda a derecha.

-        Se coloquen en fila y que digan sus nombres de izquierda a derecha.

-         Hagan líneas en el suelo de izquierda a derecha.

-         Escribir la palabra en la que el niño tiene dificultades con lápiz rojo de mina gorda.

-         Modelar la palabra con plastilina de colores, un color para cada letra, teniendo en cuenta que siga la dirección de izquierda a derecha.

-       En una cartulina cosa las letras con lana y después trace con el dedo la palabra realizada.


Inversión de las letras “d” por “b”, “q” por “p”, etc.

Algunos ejercicios para superar esta tendencia son:

-       Presentar al niño en una hoja de papel en la que se han dibujado varios pares de figuras. La maestra expondrá en el suelo una figura igual a una de las que están en la hoja y pide a los alumnos que marquen la que es igual.

 -      Utilizar el mismo método con símbolos gráficos semejantes, de tamaño grande: b, d; p, q; n, m; n, u; r, rr, etc.

-       Colocar en una caja figuras geométricas de cartón semejantes de distinto tamaño y hacer que el niño busque otra semejante a la que se le muestra.

-     Hacer listas de palabras que empiecen con la letra que el niño invierte, pintando de un color distinto a las demás que componen la misma palabra.


Omisión de ciertas letras de una palabra.


Para corregir esta tendencia se recomiendan estos ejercicios:

-       Que el maestro escriba la palabra mal, tal y como la escribe el alumno y debajo la escriba correctamente para que así el niño se dé cuenta de las dos formas.

-     Construir con cartones la palabra en cuestión de manera que cada uno tenga una letra para que luego, el niño la reproduzca y asocie el sonido a  la escritura.


-     Escribir pares de palabras con la forma correcta e incorrecta, subrayando el elemento omitido.


A continuación se deja una guía para el docente: ¿Cómo trabajar la escritura con nuestros estudiantes?




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