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miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Cómo puede afectar a tu hijo o educando la Dislexia y la Disortografía? Conoce un poco más y descubre estrategias para ayudarlos en su proceso de aprendizaje


La dislexia (del griego δυσ- "dificultad, anomalía"; y λέξις, "habla o dicción") es la dificultad en la lectura que imposibilita su comprensión correcta. Erróneamente el término se aplica a la dificultad para una correcta escritura, en este caso el término médico apropiado es el de disortografía. Se manifiesta como una dificultad para la distinción y memorización de letras o grupos de letras, falta de orden y ritmo en la colocación, mala estructuración de frases, etc.; que se hace patente tanto en la lectura como en la escritura.

¿Qué es lo que origina la dislexia?

La dislexia es el efecto de múltiples causas, que pueden agruparse entre dos polos. De una parte los factores neurofisiológicos, por una maduración más lenta del sistema nervioso y de otra los conflictos psíquicos, provocados por las presiones y tensiones del ambiente en que se desenvuelve el niño.

Estos factores llevan a la formación de grupos de problemas fundamentales, que se encuentran en la mayor parte de los trastornos del disléxico, cuya gravedad e interdependencia es distinta en cada individuo.

Por lo tanto, la dislexia sería la manifestación de una serie de trastornos que en ocasiones pueden presentarse de un modo global, aunque es más frecuente que aparezcan algunos de ellos de forma aislada.

Estos trastornos son:

Mala lateralización: La lateralidad es el proceso mediante el cual el niño va desarrollando la preferencia o dominancia de un lado de su cuerpo sobre el otro. Nos referimos a las manos y los pies. Si el predominio es del lado derecho, es un sujeto diestro; si es del lado izquierdo, se denomina zurdo; y si no se ha conseguido un dominio lateral en algunos de los lados, se llama ambidiestro.

En general, la lateralidad no está establecida antes de los 5 ó 6 años, aunque algunos niños ya manifiestan un predominio lateral desde muy corta edad.

Los niños que presentan alguna alteración en la evolución de su lateralidad, suelen llevar asociados trastornos de organización en la visión del espacio y del lenguaje que vienen a constituir el eje de la problemática del disléxico.

El mayor número de casos disléxicos se da en los niños que no tienen un predominio lateral definido La lateralidad influye en la motricidad, de tal modo que un niño con una lateralidad mal definida suele ser torpe a la hora de realizar trabajos manuales y sus trazos gráficos suelen ser descoordinados.

Alteraciones de la psicomotricidad: Es muy frecuente que los niños disléxicos, con o sin problemas de lateralidad, presenten alguna alteración en su psicomotricidad (relación entre las funciones motoras y psicológicas). Se trata de inmadurez psico-motriz, es decir, torpeza general de movimientos. En el niño disléxico estas anomalías no se dan aisladas, sino que acompañan al resto de los trastornos específicos como:

Falta de ritmo: Que se pone de manifiesto tanto en la realización de movimientos como en el lenguaje, con pausas mal colocadas, que se harán patentes en la lectura y en la escritura.

Falta de equilibrio: suelen presentar dificultades para mantener el equilibrio estático y dinámico. Por ejemplo, les cuesta mantenerse sobre un pie, saltar, montar en bicicleta, marchar sobre una línea, etc.

Conocimiento deficiente del esquema corporal. Muy unido a la determinación de la lateralidad y a la psicomotricidad está el conocimiento del esquema corporal y sobre todo la distinción de derecha-izquierda, referida al propio cuerpo. Así el niño diestro (normalmente escribe, come, etc. con la mano derecha) y el zurdo (escribe, come...con la izquierda) tienen su mano derecha e izquierda, respectivamente, como puntos de referencia fundamentales sobre los que basar su orientación espacial. El niño mal lateralizado, al poseer una imagen corporal deficiente, carece de los puntos de referencia precisos para su correcta orientación. El cuerpo sitúa al sujeto en el espacio y es a partir del cuerpo como se establecen todos los puntos de referencia por medio de los cuales se organiza toda actividad.

Trastornos perceptivos: Toda la percepción espacial está cimentada sobre la estructura fundamental del conocimiento del cuerpo. Se sitúan los objetos teniendo en cuenta que la posición del espacio es relativa, una calle no tiene realmente ni derecha ni izquierda, dependiendo ésta de la posición donde esté situada la persona.
También el concepto que tenga de arriba-abajo, delante-detrás, referido a sí mismo, lo proyectará en su conocimiento de las relaciones espaciales en general.
Del mismo modo, en la lectura y la escritura, el niño tiene que fundamentarse en sus coordenadas arriba-abajo, derecha-izquierda, delante-detrás; y plasmarlas en la hoja de papel y en la dirección y forma de cada signo representado. El niño que no distinga bien arriba-abajo tendrá dificultades para diferenciar las letras.

Características del niño disléxico

Falta de atención. Debido al esfuerzo intelectual que tienen que realizar para superar sus dificultades perceptivas específicas, suelen presentar un alto grado de fatigabilidad. Por esta causa los aprendizajes de lectura y escritura le resultan áridos, sin interés, no encontrando en ellos ningún atractivo que reclame su atención.

Desinterés por el estudio. La falta de atención, unida a un medio familiar y escolar poco estimulantes, hacen que se desinteresen por las tareas escolares. Así, su rendimiento y calificaciones escolares son bajos.

Inadaptación personal. 

El niño disléxico, al no orientarse bien en el espacio y en el tiempo, se encuentra sin puntos de referencia o de apoyo, presentando en consecuencia inseguridad y falta de estabilidad en sus reacciones. Como mecanismo de compensación, tiene una excesiva confianza en sí mismo e incluso vanidad, que le lleva a defender sus opiniones a ultranza.




Manifestaciones escolares:

La dislexia se manifiesta de una forma más concreta en el ámbito escolar, en las materias básicas de lectura y escritura. Según la edad del niño, la dislexia presenta unas características determinadas que se pueden agrupar en tres niveles de evolución. De modo que aunque el niño disléxico supere las dificultades de un nivel, se encuentra con las propias del siguiente. 

De esta forma, la reeducación hará que éstas aparezcan cada vez más atenuadas o que incluso lleguen a desaparecer con la rehabilitación. A continuación realizamos un análisis por rangos de edad.



Niños de edades comprendidas entre los 4 y los 6 años

Esta etapa coincide con la etapa preescolar. Los niños están iniciándose en la escritura y en la lectura, pero como no se ha producido la adquisición total de éstas, los trastornos que presenten serán una predisposición a la dislexia y se harán patentes en el próximo nivel o en edades más avanzadas.

Las alteraciones se manifiestan más bien en el área del lenguaje, dentro de éstas podemos destacar:

Supresión de fonemas, por ejemplo "bazo" por "brazo", o "e perro" por " el perrro".

Confusión de fonemas, por ejemplo "bile" por "dile".

Pobreza de vocabulario y de expresión junto con una comprensión verbal baja.

Inversiones, que pueden ser fonemas dentro de una sílaba, o de sílabas dentro de una palabra. Por ejemplo: "pardo" por "prado"y "cacheta" por "chaqueta".

Mala estructuración del conocimiento del esquema corporal.

Dificultad para distinguir colores, tamaños, formas...

Torpeza motriz con poca habilidad para los ejercicios manuales y para realizar la escritura.

Niños de edades comprendidas entre los 6 y los 9 años

En este periodo la lectura y la escritura ya deben estar adquiridas por el niño con un cierto dominio y agilidad. Es en esta etapa donde el niño disléxico se encuentra con más dificultades y pone más de manifiesto su trastorno.

Las manifestaciones más corrientes en este periodo son:

Confusiones sobre todo en aquellas letras que tienen una similitud En su forma y en su sonido, por ejemplo : "d" por "b"; "p" por "q"; "b" por "g"; "u" por "n"; "g" por "p"; "d" por "p".

Dificultad para aprender palabras nuevas.

Inversiones en el cambio de orden de las letras, por ejemplo "amam" por "mama"; "barzo" por "brazo"; "drala" por "ladra".

Omisión o supresión de letras, por ejemplo "árbo" por "árbol".

Sustitución de una palabra por otra que empieza por la misma sílaba o tiene sonido parecido, por ejemplo: "lagarto" por "letardo".

Falta de ritmo en la lectura, saltos de línea o repetición de la misma.

En la escritura sus alteraciones principales son en letras sueltas.

En una fase más avanzada, cuando escribe comienza a hacerlo por la derecha y termina la palabra o frase por la izquierda, y sólo es legible si leemos la cuartilla con un espejo, con la consiguiente alteración en la colocación de las líneas.

Mezcla de letras minúsculas y mayúsculas.

Niños mayores de 9 años

En el lenguaje tienen dificultades para construir frases correctamente, y conjugar los tiempos de los verbos.

La comprensión y la expresión son bajas para su capacidad mental.

La lectura suele ser mecánica, lo que les hace tener poco gusto por la lectura, debido al esfuerzo del niño en centrarse en descifrar palabras, sin atender al significado de las mismas.

Presentan dificultades para manejar el diccionario.

En la escritura es frecuente el agarrotamiento y cansancio muscular. La caligrafía es irregular y poco elaborada.

La recuperación del niño disléxico

El diagnóstico y la prevención deben empezar lo antes posible, desde el momento en que se observen las primeras anomalías. De este modo se evitan muchos problemas de inadaptación escolar y personal. Aunque la intervención se haga tempranamente, no se eliminan por completo las alteraciones, sino que en la mayoría de los casos hay que ir saliendo al paso de las dificultades que se van presentando, por lo que es aconsejable continuar con una tratamiento de mantenimiento.

El plan de recuperación en edad escolar está centrado en el área del lenguaje y en la inmadurez perceptiva y manual. Las actividades abarcan los siguientes aspectos:

Ejercicios de actividad mental: de atención y memoria, organizar y ordenar elementos, observar y distinguir unos objetos de otros.

Ejercicios perceptivos y manuales: reconocer y agrupar objetos según el color, según el tamaño y la forma.

Ejercicios de equilibrio estático: mantenerse sobre un pie, mantenerse de puntillas, etc.

Ejercicios de equilibrio dinámico: saltar sobre dos pies, saltar con un pie, etc

Ejercicios espaciales (abajo-arriba, delante-detrás, etc.)

Ejercicios de lenguaje: nombrar y definir objetos, dibujos, contar cuentos.

Ejercicios para conocer su propio cuerpo: señalar partes del cuerpo, decirlas por su nombre, etc.

Ejercicios de lectura y preescritura, son ejercicios que ayudan a seguir el movimiento y reconocimiento de las letras, en este nivel se ejercita el aprendizaje de las vocales, consonantes y de los números. Para conseguirlo, además de los ejercicios de caligrafía, se utilizan las actividades con plastilina, pintura de dedos, recortado de figuras, picado, etc.

Todos estos ejercicios de rehabilitación del disléxico deben aumentar su complejidad en función de la edad cronológica del niño, y estimular y adquirir aquellos aprendizajes en donde se haya quedado estancado.

Para Los padres tests para saber si tu hijo es dislexico:

Material de Apoyo Pedagógico

PRUEBA DE CATEGORIZACIÓN DE SONIDOS DEL LENGUAJE PARA EVALUAR LA DISLEXIA


PRUEBA DE LECTURA DE PALABRAS Y PSEUDOPALABRAS PARA EVALUAR A NIÑOS QUE PRESENTAN DIFICULTADES LECTORAS.




CUADERNILLO DE TRABAJO








¿Qué es la Disortografía?

La disortografía se conoce como un trastorno de la ortografía que se incluye dentro de los llamados trastornos de la escritura. Se puede definir como " el conjunto de errores de la escritura que afectan a la palabra y no al trazado o grafía." (García Vidal, 1989). Se refiere a la dificultad significativa en la trascripción del código escrito de forma inexacta, es decir, a la presencia de grandes dificultades en la asociación entre el código escrito, las normas ortográficas y la escritura de las palabras. De esta forma las dificultades residen en la asociación entre sonido y grafía o bien en la integración de la normativa ortográfica, o en ambos aspectos.

Detección:

Las producciones  escritas delatarán los errores cometidos por el niño, y para no confundirlo con un error de escritura, el docente deberá tener claro que se manifiesta como una particular  dificultad  para la expresión lingüística gráfica, conforme  a las reglas del idioma.

Es importante  detectar, que clase  de disortografía es, para luego articular el tratamiento adecuado

a) observar si se trata  de mala ortografía que afecta  la articulación del lenguaje. Son niños  inteligentes  que cometen faltas corrientes y sintácticas, que desconocen en mayor o menor grado  la estructura gramatical de la lengua

b) niños que desfiguran la lengua, que parecen no haber aún automatizado la adquisición  de la ortografía

c) cuadro disortográfico  de niños con bajo nivel intelectual, concominante a retraso en la lecto-escritura.

El docente deberá realizar la corrección minuciosa de las producciones escritas del niño y confeccionar el registro de errores ortográficos para individualizarlos.

Para diagnosticar, las técnicas son:

 Dictado

 Copia fiel de un texto

 Copia de un texto con otro tipo de letra ( pasar de imprenta a cursiva)

 Elaborar redacciones libres     

 Estos materiales se pueden usar en reiteradas oportunidades para luego corregir y realizar la clasificación de errores

Dependiendo del proceso deficitario se habla de distintos tipos de disortografías:

1. Disortografía natural: caracterizada por un déficit en el uso de la vía indirecta o fonológica (proceso cognitivo que permite la lectura o escritura de palabras en base a sus componentes mínimos, fonemas o grafemas), por lo que la escritura de palabras de apoya en la utilización de la vía directa o léxica. Afecta al desarrollo fonológico y a las reglas de conversión fonema-grafema. Una adición u omisión de una letra o un cambio de una letra que suponga un cambio de fonema al pronunciar lo escrito se consideran errores de ortografía natural.

2. Disortografía visual: caracterizada por un déficit en el uso de la vía directa (proceso cognitivo que permite la lectura y escritura de forma global gracias a la existencia de imágenes visuales y ortográficas de las mismas), por lo que la escritura debe apoyarse en la vía indirecta. Afecta a las reglas ortográficas. Una omisión u adición de una letra 'h' o un cambio entre 'b' y 'v' se consideran errores de ortografía arbitraria.

3. Disortografía mixta: problema derivado de un deficiente funcionamiento de las dos vías de producción de la palabra escrita, tanto la directa como la indirecta. Por lo que cometen errores tanto de la disortografía natural como visual.

La disortografía implica una serie de errores sistemáticos y reiterados en la escritura y la ortografía, que incluso en ocasiones llevan a una total ininteligibilidad de los escritos.

a) Errores de carácter lingüístico–perceptivo:

Sustitución de fonemas vocálicos o consonánticos afines por e punto y/o modo de articulación. f/z, t/d, p/b, ...07 abril 02

Omisiones de fonemas, en general consonánticos. Omisiones de sílabas enteras "car" por " carta". Omisiones de palabras.

Adiciones de fonemas, por insuficiencia o exageración del análisis de la palabra - " tarata" por "tarta". Adiciones de sílabas enteras – castillollo. Adiciones de palabras.

Inversiones de los sonidos, por falta de habilidad para seguir secuencia de los fonemas. Inversiones de grafemas dentro de las sílabas inversas – " aldo " por " lado" - , mixtas - " credo " por " cerdo" - y compuestas – " bulsa" por " blusa". Inversiones de sílabas en una palabra. 

Inversiones de palabras. Este tipo de errores corresponde a la llamada ortografía natural, cuyo aprendizaje debe alcanzarse durante el primer ciclo de la Primaria, siendo tales errores más frecuentes durante estos primeros años.

b) Errores de carácter viso-espacial:

Sustitución de letras que se diferencian por su posición en el espacio; p,q,d,b.

Sustitución de letras similares por sus características visuales; m / n , l / e .

Escritura de palabras o frases, aunque este tipo de error es proporcionalmente muy escaso en el grupo de las disortografías. Confusión en palabras con fonemas que admiten dos grafías, en función de las vocales. ; /g/, /k/, /z/, /j/,... Omisión de la letra "h" por no tener correspondencia fonética.

Los tres últimos errores se incluyen dentro de las llamadas ortografía visual y se derivan de peculiaridades ortográficas, cuyo aprendizaje depende, en gran medida, de la memoria visual.
07 abril 03c) Errores de carácter viso-auditivo: Dificultad para realizar la síntesis y la asociación entre fonemas y grafemas, de ahí que se cambien u por otras, sin sentido alguno.

d) Errores con relación al contenido: Dificultad para separar las secuencias gráficas pertenecientes a cada secuencia fónica, mediante los espacios en blanco correspondientes. Uniones de palabras – lacasa. Separaciones de sílabas que componen una palabra. Unión de sílabas perteneciente a dos palabras – es- tatapa.

e) Errores definidos en las reglas de ortografía: No poner m antes de "p" y b". Infringir reglas de puntuación. No respetar mayúsculas. Escribir con "v" los verbos terminados en "aba".


El maestro  deberá detectar  el origen de las dificultades a fin de orientar correctamente al niño (y a los padres); en el caso, por ejemplo de hallar deficiencias visuales o auditivas, que por diversos  motivos  no hayan sido detectadas antes del ingreso a la escuela, para realizar la consulta a especialista. A veces faltas que se arrastran durante años pueden ser corregidas a tiempo y con un buen tratamiento

¿Qué estrategias puede utilizar el docente en el salón de clases para dar atención a esta necesidad?

Para enseñar la ortografía, el maestro deberá tener en cuenta:

Que el aprendizaje ortográfico es un proceso que requiere una dirección hábil y experta, porque los alumnos aprenden con distinto ritmo y de manera diferente, los métodos  deben adaptarse a la variedad

Que debe ayudar a cada niño a descubrir métodos que faciliten la fijación y evocación de la forma correcta de escribir las palabras.

Que la corrección debe adaptarse a las necesidades de cada niño y a las características de las faltas

Que para asegurar la retención son necesarios los periodos de práctica y ejercitación

 Los principales objetivos de la enseñanza de la ortografía son:

 Facilitar al niño el aprendizaje de la escritura correcta de una palabra de valor y utilidad social

 Proporcionar  métodos y técnicas para el estudio  de nuevas palabras

 Habituar al niño al uso del diccionario

 Desarrollar una conciencia ortográfica, es decir, el deseo de escribir correctamente y el hábito de revisar sus producciones escritas

 Ampliar y enriquecer su vocabulario grafico

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