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martes, 23 de agosto de 2016

Las cosquillas en los niños y niñas...¿Cuán beneficiosas pueden ser? ¿Debes obligar a un niño a recibir cosquillas, aunque no le agraden?




Las cosquillas son un antídoto contra el mal genio, la terquedad, la tristeza y el estrés según la edad de los niños, tienen múltiples beneficios en el organismo entre ellos que estimula su cerebro.

Según Rodrigo Riaño, máster en Neurociencias y director del Departamento de Psicología del Politécnico Grancolombiano, desde el punto de vista neurológico, desde que nace el bebé, su cerebro está preparado para detectar las cosquillas ya que se originan por un estímulo táctil.

Durante los primeros meses de vida, y hasta los 3 años, favorecen la maduración de las vías nerviosas de tipo sensitivo, que son las encargadas de informar al cerebro sobre la llegada de ciertos estímulos, como un pinchazo, calor, frío, entre otros. Estas, a su vez, permiten el desarrollo de las vías motoras, aquellas que desde la corteza cerebral envían información a distintas partes del cuerpo para reaccionar frente a estos estímulos, en este caso las cosquillas.

Usualmente, hacerle cosquillas a un niño genera una sensación de risa, especialmente si se realizan en áreas sensibles como las mejillas, el mentón, la región plantar y alrededor de la boca.

Con la edad varían las zonas de mayor sensibilidad. A partir de los 2 años los pies, la espalda, el estómago y las axilas se convierten en áreas estratégicas para sentir el estímulo.

Ahora bien, las cosquillas no hacen referencia solamente al acto de tocar, “sino compartir con el niño un momento agradable, alegre, en el que fortalezcan la unión familiar”, Precisa Catina Furlan, psicóloga infantil que esta actividad es una terapia para el buen humor, “es una terapia antiestrés que ayuda a la socialización, la expresión de emociones, generar confianza y crea un contacto especial con quien la realiza, especialmente si es su progenitor”.
A nivel fisiológico, se cree que ayudan a tonificar los músculos y a fortalecer el sistema inmune. Mientras se perciben, el cerebro libera endorfinas, también llamadas hormonas de la felicidad, sustancias que ayudan a sentirse mejor.

Otro beneficio asociado es que le permite a tu pequeño ganar conciencia y respeto por su cuerpo, por eso resulta atractivo hacerlas de manera didáctica. Puedes jugar con tus hijos a que una araña pasa por sus piernas, estómago, brazos, para que disfruten y, al mismo tiempo, aprendan.


Hay niños que no les gusta que se realicen cosquillas, eso se debe respetar, apuntó la psicóloga Catina Furlan.  En este caso destaca no obligarlo. “Respeta sus gustos, porque la idea de este momento es que todos se relajen y se diviertan”.

Algunos vídeos para jugar con los pequeños de la casa!!!








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